A lo largo de la temporada mi cuerpo sé que sufrirá variaciones.
Estas se han repetido en los dos últimos años que llevo de continuidad sin periodos largos de descanso obligado por lesiones o por cualquier otra circunstancia que pueda surgir en un año a quien esto le gusta, pero no le va la vida en ello.
En estos dos años, en el periodo de pretemporada en el que acumulo kilómetros y vamos subiendo volumen, y poco a poco potencia, mis músculos, aunque visibles, parecen enterrarse bajo la capa de grasa subdérmica, y da igual que un entrenamiento se lleve consigo unas 800 Kcalorías, que ahí seguirá esa capa ocultando la verdadera potencia.
Aunque no haya estado bajo los efectos de una dieta estricta buscando un rendimiento deportivo, siempre me he cuidado, y empiezo a pensar que de forma un poco errónea. Y es que ahora que sigo instrucciones como si me hubiera vuelto una inculta total en temas de nutrición, veo como llego a los entrenamientos con muchas más fuerza para afrontarlos, y cómo los recupero antes. Resultado: disfruto y mejoro más.
En mi diario de entrenamientos puedo comparar más o menos lo que hacía y lo que ahora hago, incluso con datos acerca de sensación de esfuerzo y de fatiga, con tiempos y pasos por Km, con pulso…, y es alucinante, porque con lo poco que llevo comiendo para entrenar mejor, ya se observan cambios, con rodajes llamativamente más rápidos y con vitalidad, y mucho más eficientes en cuanto a gasto de energía. Y ya sé que seguro que aquí tiene mucho que ver que llevo casi dos años entrenado de forma prácticamente ininterrumpida porque voy acumulando trabajo, y cada septiembre, empiezo un peldaño más arriba que el anterior, pero además, ahora que lo vivo en mis propias carnes, también estoy convencida de que cuidar lo que comes para rendir, es un parte tan esencial como el estar dispuesto a realizar los entrenamientos que te mandan.
Si no hay gasolina suficiente y adecuada para afrontar una sesión, esa sesión se realizará en peores condiciones y la repercusión que pueda tener en la adaptación de tu cuerpo (en su entrenamiento), será inferior a si te hubieras enfrentado a ella en las mejores condiciones posibles.
Y ahora recuerdo cuando recortaba un poco lo que comía preocupada por si se me iba el peso…, y me parece lo menos importante, incluso perjudicial. ¡Ahora como muchísimo!
Saber qué y cuando comer, saber qué y cómo entrenar, descansar… sin duda, sacará de ti tu mejor versión.
Imagino que si estos beneficios son tan evidentes cuando practicas una actividad física de alta intensidad, igual lo serán para quien necesita rendir en su día a día. Al final, somos el resultado de lo que comemos.
Hace dos días hice mi mejor tirada larga de los últimos 5 años: 13.3 Km (55 minutos), media de 4.09/Km (los últimos 5 Km en torno a 4.02), frecuencia cardiaca media 156 lpm, sensaciones buenísimas, para haber seguido corriendo. No quiero ser fondista, me gusta el mediofondo, pero me encanta cargar las pilas de esta manera, acompañada de música, compartida con mi hija (los minutos que a ella le toca y va a mi lado), y reorganizando tinglados.
Está claro que si te empeñas, todo se puede mejorar.
Mi cuerpo lucirá seco cual mojama o arenque allá por febrero y marzo, para repetir en junio y julio. No estaré bajo los efectos de ningún tratamiento hospitalario (para quien se preocupa). O eso espero 😂.

