193º fragmento -Estar por estar: un mueble

De repente me encontré con el desanimo de una recién llegada a la adolescencia que criticaba duramente todos los cambios que se avecinan en la enseñanza, con frases escuchadas que toma como suyas, con muchas razones, pero también con sinrazón, pero crítica, al fin y al cabo. Y me gustaba escucharla y saber cuales eran sus preocupaciones, y desalentarla en la creencia de que todo estaba hecho tal y cómo era y no habrá forma humana de ir contra la corriente.

Nuestros calentamientos e idas y venidas al estadio y a las competiciones dan para mucho.

Te tocó luchar por lo que crees. Le dije. En ningún momento puedes bajar los brazos y agachar la cabeza e ir en la misma corriente, o al menos, no siempre. Hay que adaptarse y revelarse casi a partes iguales, en un continuo ir y venir que te mantenga más o menos en equilibrio, a no ser que quieras ser una mártir o una completa desadaptada a la sociedad en la que nos ha tocado vivir. “Pero mamá, a nadie le importa ni el medio ambiente, ni que el mundo nos lo estemos cargando, todo el mundo mira por su beneficio. Seguro que con la venta de las bolsas de plástico del Mercadona se están embolsando un buen dinero, y no está sirviendo para nada”. Y es cierto, puede que a la mayoría les importe un pimiento y que vean en la dejadez ajena la excusa perfecta para sentirse felices y a gusto con la suya propia, porque claro, si no lo hacen los demás, no voy a ser yo la idiota, pero por suerte, tú no naciste para ser de la manada insulsa que está por estar, porque además, yo tampoco pensé en traerte al mundo para eso. Así que te toca luchar por hacer de esto un mundo mejor, aunque eso signifique no conformarte con lo que se conforman la mayoría. No vale escudarse en el resto para no hacer lo que moralmente es correcto.

Sé que me escucha, y que a base de repetir lo mismo de mil formas distintas, irá quedando un poso que ella hará suyo, moldeándolo hasta que parezca que nunca nadie sembró la semilla que luego se hizo planta.

Ese inconformismo no puede quedarse solamente en una queja continua que le haga ser una cascarrabias, hablando siempre de lo mal que está todo y sin tiempo para fijarse en que también hay cosas buenas y personas que vinieron a este mundo para hacerlo, sin duda, mucho mejor. El inconformismo tiene que dar paso a la imaginación y a la búsqueda de soluciones, que busques la forma de influir en los demás para que aquello que quieras cambie, que sepas ver que ya hubo gente que dio pasos antes que tú para seguir mejorando, y que solo si seguimos pensando que cualquier cosa es posible, podremos levantarnos para trabajar en pos de ello.

Mis hijas, mis preciosa hijas con toda la vida por delante para ser lo que ellas quieran (efecto Pigmalión). Espero ser capaz de haceros ver que tenéis el poder de cambiar aquello que no os guste. Espero ser capaz de conseguir que seáis moralmente justas, comprometidas y luchadoras.

No nacimos para estar sin más. Para eso, una silla.

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