63º fragmento -Mi cuerpo será lo que yo quiera que sea

Nosotros ya no podemos comer lo que comían nuestros abuelos para seguir guardando la línea. Mi madre, no puede comer lo que yo como para mantener su peso adecuado (primero tendrá que alcanzarlo). Mis exigencias de gasto energético no serán las mismas que las tuyas, y sin embargo, piensas que yo como poco. Poco, ¿comparado con qué?

Peso entre 57 y 60 Kg dependiendo del momento de temporada en el que me encuentre. Mido 170 cm. Mi índice de masa corporal obtenido de la archiconocida fórmula peso (Kg) /talla2 (m) es de 20,07 (normopeso), y sin embargo, todos estos datos no son suficientes para describirme como una persona físicamente saludable, me falta saber cuanto de ese peso corresponde a masa magra (músculo), y cuanto a masa grasa. La plicometría y la impedianciometría, son algunos de los métodos utilizados para saber si tu composición corporal es adecuada, o si en cambio eres un fofisano (adaptado del inglés dad bod) o estás más blando de lo que deberías o, si hablamos más científicamente, tu grasa corporal supera los límites que se consideran recomendables, estando abocado a enfermedades como la hipertensión, la diabetes, la cardiopatías isquémica, enfermedades vasculares… y casi todas las enfermedades que te puedas imaginar, incluso cánceres.

Relacionado con todo lo anterior está lo que te va a costar mantener el peso después de haberlo alcanzado. Las recomendaciones médicas escritas al final del informe médico en el que se aconsejan, como una letanía, “realizar ejercicio de forma saludable diariamente, comer sano, evitando grasas y comida procesada y evitar tóxicos”, sirven más bien para nada. Una retahíla que nadie se lee o difícil de interpretar y llevar a cabo por aquellos que consiguen leérsela. Raquel lo interpreta como salir a pasear con las amigas, buenas comidas de puchero (como las de antes) y tomarse una cerveza comiendo y otra con la cena (el fin de semana no cuenta, que para eso trabajamos), y el tabaco… el año que viene ya si eso. Y somos culpables de esta interpretación (los sanitarios), porque no podemos desear que se le de importancia a algo que nosotros copiamos y pegamos de un informe a otro sin tener en cuenta las circunstancias de cada uno (a pesar de que se podría reducir ingesta de fármacos, enfermedades del cuerpo, y ya no te digo de la mente) ni dedicar tiempo a explicarlo, ni tener un apoyo en la sanidad pública para llevar a cabo esta intervención en la población que se me hace indispensable.

El objetivo tiene que ser estar delgado, pero además, con un adecuado porcentaje de masa muscular y poca grasa visceral. Y en una vida predominantemente sedentaria, eso se traduce en comer menos y realizar un ejercicio no solo aeróbico, sino también de fuerza, porque lo que no se utiliza, tiende a desaparecer. Recuerdo un documental en el que se traían a una gran ciudad a varias personas pertenecientes a una tribu perdida del Amazonas que se sorprendían de ver los grandes gimnasios con gente cogiendo pesas o corriendo por correr, sin ninguna finalidad tipo caza o similar. Pero es que lo necesitamos, necesitamos encontrar la manera de usar nuestros músculos como ellos lo hacen en su selva, para no portar con cuerpos enfermos de forma prematura durante demasiado tiempo, porque ahora morimos demasiado tarde y tenemos de sobra comida adictiva y de baja calidad a nuestro alcance.

Yo lo veo claro. Muy claro. Tan claro, que cuidarme y hacer lo que sé que es correcto (y yo sí lo sé) no me supone ningún esfuerzo, porque veo tantas ventajas en hacerlo bien… Ayer veía la foto de una mujer de 62 años que ha ganado el Campeonato del Mundo Master en 200 ml (F60), con un cuerpo que bien podría ser de una atleta profesional de 25 años. No hace falta llegar a ese extremo, pero sí es un claro ejemplo de que la excusa no es la edad, el problema es lo que dejamos de hacer porque justificamos nuestros brazos fofos, nuestra incapacidad de subir de dos en dos las escaleras, nuestros michelines en forma de flotador, la piel de naranja de nuestros muslos y, nuestra falta de vitalidad, con el paso inexorable de los años, como una evolución natural. Pues adaptémonos al paso de los años, pero no dando falsas creencias por sentado.

Yo, me rebelo. Espero que tú también.

2 comentarios en “63º fragmento -Mi cuerpo será lo que yo quiera que sea”

Deja un comentario