Cuando todo me molesta, los días pasan tristes y llenos de desperfectos.
Se alargan y pesan las mañanas, y los días enteros, que en otras ocasiones transcurrieron livianas y sin esfuerzo.
No puedo pensar más allá del sentimiento de infelicidad que se ha apoderado de todo mi cuerpo, haciéndolo marchito, inútil, desposeído de cualquier destreza, harto de mover el más mínimo dedo.
Cuando todo me molesta, da igual lo que digas, lo que hagas, el esfuerzo que te tomes por hacerme reír, porque no habrá nada que me haga dejar de pensar que tal vez tú seas el culpable.
Cuando todo me molesta, el mundo parece haberse puesto de acuerdo en una reunión secreta para que no pueda ver más allá de la desgracia que otros prepararon para mí. Yo nunca seré la culpable, ¿para qué?, teniendo tantos a mi alrededor para cargar el muerto.
Querré estar sola.
Todo me parecerá insignificante, o con demasiado significado.
Creeré merecerme todo lo bueno, y me sentiré con el derecho de quejarme de cualquier tontería.
Cuando todo me molesta, espero que tú sepas lo que pienso, pero no funcionará la telepatía que te salvará de cualquier desprecio por no haber sabido qué rondaba mi cabeza.
Cuando todo me molesta, soy el peor ser del mundo, pero ni si quiera dándome cuenta de esto sabré como escapar del monstruo en el que vivo.
Y ahora que nada me molesta, que dejé de ver culpabilidades ajenas y cargué con las mías, cuando me di cuenta de que la vida es más fácil de lo que queremos hacerla, cuando dejé de ser monstruo y empecé a ver la parte buena de todas las cosas, los días transcurren de nuevo llenos de luz, templados.
No hay prisas (al menos no siempre) y disfruto de hasta no hacer nada, de estar en el sofá (también hay que aprender a eso, ¿no, Mª Carmen?)
Y cuando miro atrás, veo todas las veces que me ofusqué y me enfadé por cosas por las que no debía hacerlo, y con personas con las que no debía hacerlo. Y la misma historia, vista desde este prisma, parece más sencilla. Y me río de mí misma, por no haber sabido verlo en su momento y dejarme estar tanto tiempo entre tinieblas.
Las cosas que me molestaban, pueden ser las mismas cosas que hoy me hacen sacar una sonrisa. Despistes, frases sin ninguna intención nada más que la buscada por mí, cosas que alguien hizo, aquello que dejó de hacer… todo fue mentira, porque no había nada más allá de lo que podía ver.
Y me río de mí misma, y al mismo tiempo siento pena, porque cuando todo me molestaba, no era yo la más perjudicada.

