No todos los días son fiesta, la mayoría puede que no lo sean, por eso conviene alejarse para ver la semana, o el mes, o la trayectoria del año, o incluso desde más lejos aun dependiendo de lo que quieras valorar. No he encontrado una manera gráfica más simple de expresar como es el camino hasta conseguir un logro, que una línea en dientes de sierra, con subidas y bajadas, con zonas declives más allá de donde creías que estaba el fondo, subidas escarpadas, otras más suaves… Eso que es la lucha continua en la que nos encontramos en esto que es la vida.
Esa línea, extrapolable a todo si no decides dejarte llevar, y ser tú la capitana de tu barco, con un objetivo en mente, al cual llegarás aunque el viento y la marea se empeñen en llevarte a otras partes. Encontrarás la manera, pero para ello, hace falta tomar perspectiva, porque todo es sencillo cuando va bien, pero para que vaya bien tienes que luchar con todas tus fuerzas cuando la cosa se tuerce, o simplemente, ahorrar energías esperando la ola adecuada, sin perder de vista el horizonte, para saber identificarla.
Y es que si no aprendemos a aceptar pequeñas o grandes derrotas y sacar provecho de ellas, sin que supongan un mazazo que nos nuble la visión, tal vez dejemos escapar puertas que se nos abren cuando nosotras nos habíamos empeñado en ir por aquella que siempre está cerrada. Los caminos para llegar a cualquier sitio son infinitos, pero hay que estar atentas para encontrar el hueco, para saber identificar esa rendija en la que ni siquiera habíamos pensado.
La perseverancia a pesar de todo, es fundamental. Por mucho talento innato que nos haya tocado, si no somos perseverantes, estamos perdidos. Necesitamos motivación. Para todo. Necesitamos estar motivados para vivir, para encontrar el sentido a lo que hacemos, para luchar para seguir mejorando, para ser felices…
Mi entrenamiento de hoy, visto a 20 cm de mi Garmin, ha sido un auténtico truño (y aun no ha acabado el día, que hoy además toca gym a pesar de que sea fiesta). Una vez me he sentado para estirar, ya parecía menos truño: anoche terminé de correr 12 Km a las 20.30, y hacer multisaltos después. Miremos el entreno de hoy desde esa perspectiva. Piernas cargadas, poca recuperación entre entrenamientos exigentes, mis 45 años ya no dan para recuperar como con 20…
Mi entreno de esta mañana empezaba a estar bastante bien. Me he liberado de ese mal sabor de boca y he pensado en eso que decía hace unos días, que el crecimiento nunca es lineal, no podemos esperar mejorar cada vez que hagamos algo, sobre todo cuando hay tantas circunstancias que influyen en el resultado. Mi semana va viento en popa, sigo motivada, en todo. Cada día, es una oportunidad, cada día es un vida. Y sin embargo, nunca sabemos si el resultado final será el esperado.
Por eso, una y otra vez, lo mejor es saber disfrutar del camino.
Hoy, en mis 6 Km progresivos, apagué el crono y mi carrera cuando llevaba 4,6 Km. Eso, también cuenta.

