187º fragmento -Buscando la excusa perfecta

A pesar de todo nos montamos en el coche y nos fuimos a Burgos, porque no podíamos fallar, que era una competición por equipo y no puedes dejar al resto tirado, y además, era un simple dolor de garganta (al principio). Saliendo del trabajo y del instituto nos fuimos a Madrid, a invadir la casa de mis amigos, aquellos que a pesar de no mantener un contacto diario siempre están ahí, aquellos que me recuerdan que en algún momento mi vida atlética estaba ligada a Madrid y al AD Marathon, ahora que parece tan lejano que el recuerdo se diluye como un sueño. Y sin embargo, cuando los veo, es casi como si no hubiera pasado el tiempo, y solo el ver a nuestras hijas ya adolescentes nos recuerda que la última vez que estuvimos por Vallehermoso entrenando, o tomando algo en el bar de la esquina tras comprar la botella de 1,5 l de Aquarius en la tiendecilla de barrio, no fue ayer, sino hace más de 20 años.

Nos vemos, nos besamos, nos ponemos al día, y hacen de pluscuamperfectos anfitriones.

Al día siguiente a las 7.30 nos tienen preparado el desayuno para que sigamos nuestro camino hacia el cross de Atapuerca. Para entonces ya estoy disfónica.

El viaje se hace tranquilo, con paisajes preciosos recién iluminados por el sol.

Nos da tiempo a llegar al hotel, café, y dejar las cosas para salir hacia el cross. Relevos mixtos en el Campeonato de España de clubes. Tenemos ciertas esperanzas en estar arriba en la clasificación, llevamos buen equipo, y yo, a mis 45 años, formo parte de él , todo un honor.

Calentando no voy mal, me encuentro reactiva, y eso es buena señal. Son solo unos 1600 m y hago la última posta, y eso me hace sentir más responsable aun. A las que corren en la última posta conmigo, de los otros equipos, las conozco de las ligas de división de honor, y hay buen nivel.

No salió como yo esperaba. Perdí 3 puestos, quedamos sextos. Uno lo esperaba. Erika a escasos metros detrás de mí tiene bastante mejor marca que yo. Los otro dos no, pero no di para más, no se reflejó lo bien que había estado entrenando.

Es fácil y gustoso asumir un buen resultado o el resultado esperado. Es más que esperable buscar todas las razones/excusas posibles para justificar cuando la carrera no fue tan bien como creías que iría.

Me encontré tan mal a falta de 500 metros que creo que desconecté, como si de repente me hubieran cortado el suministro de oxígeno, y sin embargo, no iba más rápido que cuando hago mis fartlecks. El catarro, la altitud, conducir durante 8 horas…, o nada. Hay carrera que salen, otras que no. Hay rachas. Hay alineamiento de constelaciones.

Lo siento sobre todo por mis compañeros, porque en parte creo que esperaban un poco más de mí, y no es lo mismo perder de forma individual que hacerlo cuando formas parte de un grupo. Pero en ese momento no había más, por las circunstancias que sean.

Otras vendrán.

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