Tengo un TOC, tiendo a observar a la gente.
Su forma de andar, la forma del cuerpo, de meter hacia dentro los pies, de subir las escaleras… de estar erguida o encorvada, y en seguida mi cerebro empieza a pensar en el uso que tal individuo está haciendo de su funda, de esa que representa todo lo que somos y padeceremos, independientemente de tengamos alma, seamos seres de luz que usan el cuerpo como transmisor, o seamos solamente eso, un conjunto de células que, teniendo el mismo tipo de información genética, han conseguido diferenciarse para vivir más o menos en armonía y con funciones interdependientes.
Nuestro cuerpo es magia, y nosotros podremos transformarlo. Para bien o para mal, con todas su consecuencias.
Somos responsables de gran parte de lo que nos pasa.
En la playa vi cuerpos que habían a empezado a agruparse en el tronco, como si fuera un barril del que salían extremidades superiores e inferiores, cada vez más delgadas, dando una extraña apariencia de gordura centrípeta y aceptada como normal, esa que llaman apple shape, y con la que todos parecemos conformarnos conforme vamos avanzando en la línea temporal de nuestra vida.
Las piernas y brazos cada vez más enclenques. Se afilan. Se quedan con lo justo para que podamos estar en pie o coger cosas no muy pesadas. Las barrigas protruyentes, la cintura perdida, y amplios pliegues en la espalda, como si todo el panículo adiposo hubiera optado por localizarse en el mismo lugar, migrando desde los extremos al centro de nuestro mismo cuerpo. La cabeza fusionada con el tronco con un cuello poco aparente.
Estéticamente te puede o no importar. En cuanto a salud, deberías ser consciente de lo que esto implica, porque solamente si te sientes responsable de muchas de las causas, y asumes que esto va de salud, tal vez empiecen a darte ganas de coger las riendas y dejar de quejarte de la molesta barriga y comiences a ser consciente de que en lugar de comprarte una silla más alta, deberías ser capaz de levantarte de la típica sillita baja de playa.
La grasa se localiza donde nuestros genes y hormonas le indican, y sobre esto podemos hacer poco… Pero la buena noticia es que hay un listado de cosas que sí podemos hacer para mejorar nuestra salud y nuestra silueta de manzana. Si no lo haces, cada vez será peor.
La transformación es tan imperceptible que antes de que te des cuenta ya te habrás acostumbrado a tu nuevo morfotipo y solo, de vez en cuando, te rebelarás y te entrarán las prisas para librarte de lo que te estorba.
Y cometerás este error una y otra vez para empeorar la situación.
Serás un dependiente precoz, o al menos, funcionalmente habrás perdido la oportunidad de continuar con determinadas tareas por más tiempo.
Al mismo tiempo, esa grasa que no está tan a la vista, la que rodea tus vísceras, se irá encargando de envejecerte por dentro.
La barriga se pierde entrenando fuerza, no sobrealimentándote; olvidándote de los productos envasados y procesados, de los azúcares…; moviéndote (y no solo para hacer deporte) y usando la escalera en lugar del ascensor; no bebiendo alcohol, evitando el estrés y durmiendo mejor. No fumando…
Últimamente me encuentro con un montón de artículos que desmenuzan las bondades que tiene el ejercitar el músculo y el corazón, compartimentalizando algo que es mucho más global.
La verdad es mucho más simple.
No hay mejor fármaco que el ejercicio físico, la adecuada nutrición y el bienestar emocional. Y una cosa lleva a la otra.
Tu salud está en tus manos.

