La pregunta que muchas familias se hacen
“Mi hija entrena mucho y ya no le viene la regla… ¿es normal?”
Durante años se ha normalizado la falta de menstruación en el deporte, pero hoy sabemos que no siempre es inocua. Esta guía busca explicar, ayudar a entender y orientar.
La regla no es solo un tema ginecológico
“La menstruación es una señal de que el cuerpo tiene energía suficiente para mantener funciones importantes como el equilibrio hormonal, la salud ósea, el sistema inmune y la fertilidad futura”.
Es cierto que no toda falta de menstruación tiene que deberse a que exista una energía relativa insuficiente (lo que en inglés se conoce con el acrónimo LEA -low energy ability-. Existen otras causas de amenorrea que deben ser investigadas, por supuesto que sí, pero en el contexto de una mujer joven deportista, con grandes requerimientos energéticos, es una opción a tener muy en cuenta debido a las implicaciones que puede tener en un futuro en su salud, fundamentalmente ósea, pero no exclusivamente.
Lo de “energía relativa insuficiente” se da cuando para funcionar tu cuerpo te exige de un combustible que en ese momento no está a su alcance porque tus depósitos son insuficientes. Ahí está el problema.
Qué pasa en el cuerpo cuando se entrena mucho
Si la energía que entra no alcanza para todo, el organismo prioriza sobrevivir y reduce funciones no urgentes como la ovulación y la menstruación.
En parte, es una suerte poder detectarlo así de fácil, observando que se deja de tener la menstruación, y no hay que tomarlo como algo normal porque “estoy entrenando mucho”. Realmente no es normal, y hay que actuar cuando esto sucede. Es un aviso de que tu cuerpo se ha puesto en modo ahorro, y esto tiene sus consecuencias.
No hace falta estar muy delgada
No es necesario tener un trastorno alimentario ni ser deportista de élite. A veces ocurre por entrenar mucho y no adaptar la alimentación.
Incluso en los últimos estudios y textos científicos, ya se habla de que no es necesario tener un déficit de energía global, sino que basta con que los entrenamientos no los afrontes con tus depósitos rellenos (fundamentalmente glucógeno) de forma mantenida, o incluso que no vuelvas a rellenarlos adecuada y rápidamente tras haberlos dejado vacíos.
No es necesario estar delgada para sufrir este problema, puedes tener un peso y una composición corporal normal, y tener este problema.
Por qué no debería normalizarse la falta de regla
Aumenta el riesgo de lesiones, fracturas por estrés, anemia,fatiga persistente y pérdida de salud ósea futura.
Puede que a corto plazo no ocurra nada e incluso nos venga hasta bien no tener la regla y las molestias que a veces la acompañan, pero si queremos pensar a largo plazo, preocúpate. Tus huesos se están formando, sobre todo en cuanto a densidad ósea y estructura adecuada, a punto de alcanzar el pico máximo de densidad ósea a partir del cual irá disminuyendo a lo largo de tu vida.
De lo que hayas “ahorrado” va a depender tu salud a medio-largo plazo.
El error de arreglarlo con anticonceptivos
Pueden provocar sangrado artificial, pero no solucionan la causa del problema.
Imagínate que hay un semáforo que no funciona porque no le llega la corriente, y decidimos tener a un señor pintando de rojo o verde el semáforo dependiendo de lo que queramos expresar. Eso hacen los anticonceptivos. Cuando hay LEA, lo que no funciona es la comunicación entre tu cerebro y tus ovarios, y necesitamos que ese eje funcione, no pasar de él y arreglar el “resultado” con un simple maquillaje (los anticonceptivos o la terapia hormonal).
Alimentación y energía
No se trata solo de comer más, sino de cubrir la energía necesaria y no eliminar hidratos de carbono cuando se entrena.
Se sabe que a veces no es necesario que las calorías y los macronutrientes que se ingieren a lo largo del día sean insuficientes para producir estos trastornos. A veces se pueden dar si de forma mantenida no llegamos al entrenamiento con las pilas cargadas y no las rellenamos cuanto antes cuando acabamos, especialmente si al día siguiente seguimos entrenando.
Por tanto, es indispensable asegurar una ingesta, sobre todo de hidratos de carbono, adecuada, antes y después de entrenar.
Entrenar sin hidratos no mejora el rendimiento ni la salud; comer bien antes y después es parte del entrenamiento.
‼️ Señales de alerta
Desaparición de la regla, lesiones repetidas, cansancio persistente, bajada del rendimiento, infecciones frecuentes.
Todo esto está relacionado entre sí, porque cuando nuestro organismo se pone en modo ahorro, van fallando sistemas, y somos más propensos a lesiones, a mal funcionamiento de nuestro tiroides y de nuestra glándula suprarrenal, así como una disminución de nuestras defensas.
“La solución no es hormonal, es energética. Cuidar ahora es invertir en salud futura”
ADENDUM · Cuando el sistema no está preparado para abordar ciertos temas
Uno de los mayores problemas en el abordaje de la falta de menstruación en deportistas jóvenes no es solo la baja disponibilidad energética, sino la falta de formación específica de muchos profesionales sanitarios que se enfrentan a esta situación.
Desde un punto de vista exclusivamente ginecológico, la amenorrea suele abordarse como un problema hormonal aislado. Esto conduce con frecuencia a soluciones rápidas basadas en tratamientos hormonales (anticonceptivos), que producen sangrados artificiales, pero no corrigen la causa real del problema.
A esto se suma que las analíticas hormonales y metabólicassuelen interpretarse utilizando rangos de referencia diseñados para la población general sedentaria, no para adolescentes y mujeres deportistas sometidas a altas cargas de entrenamiento.
El resultado es una falsa sensación de normalidad clínica, mientras el organismo continúa funcionando en un estado de déficit energético que afecta al hueso, al sistema inmune, al rendimiento y a la salud futura.
Por este motivo, el abordaje correcto de estos casos requiere un cambio de mirada y un enfoque multidisciplinar real.
Es imprescindible la implicación conjunta de:
• La atleta, entienda qué le está ocurriendo a su cuerpo.
• El entorno familiar, apoyando sin culpabilizar.
• El entrenador o entrenadora, ajustando cargas y evitando normalizar la amenorrea.
• Profesionales de la nutrición con formación específica en deporte.
• Y, en determinados casos, apoyo psicológico para abordar la relación con la comida, el cuerpo y el rendimiento.
Solo cuando todos los agentes implicados trabajan en la misma dirección es posible restaurar la disponibilidad energética, recuperar la función menstrual y proteger la salud presente y futura de la deportista.

