103º fragmento -45 veranos para seguir buscando estímulos

La rutina es tan aburrida y desoladora que solamente puede servir de guía en la vida.

La rutina es tan necesaria para hacer mis pasos firmes y tener donde volver si acaso me pierdo…

La fractura vacacional de la mayoría de los días del año desordena absolutamente todo, inicialmente como una brisa de aire fresco bienvenida dentro de tantos horarios preestablecidos, cotidianidades y compases inamovibles, para luego ir transformándose en un vendaval que resulta hasta molesto. Sí, me canso de vacaciones, porque al final, termino necesitando un orden en el devenir de los acontecimientos.

La rutina resulta aburrida, si quieres.

Hoy, cumpliendo los 45 años, me doy cuenta de que, seguramente, ya más de la mitad de mi vida, en el mejor de los casos, ha sido una búsqueda incesante de estímulos que hagan más interesante vivir según lo establecido y lo esperado. 45 veranos bien vividos, llenos de buenos momentos, de sueños cumplidos y otros que se quedaron en el camino por circunstancias distintas, de suerte, de abundancia, de experiencias enriquecedoras, de desarrollo profesional, familiar y personal… y lejos de acomodarme, mi mente se va volviendo cada vez más inquieta, y mi cuerpo, por ahora la acompaña en esa búsqueda incesante de nuevas verdades o de alternativas que ni si quiera sabía que existían.

Dejé de dar todo por sentado y se abrió la idea de tirar de ese hilo que a veces te entregan cuando lees una noticia.

Casi todo es mentira, hasta en medicina. Las verdades absolutas dejaron de existir, y el mundo de las probabilidades y basado en un futuro incierto, aunque pueda resultar más incómodo, es el más cierto. En casi 20 años ejerciendo la medicina ya no puedo contar la de veces que tratábamos una patología de una forma, para que años después se demostrara que era mejor esta otra. Y así con todo. Al final, la transferencia puedes encontrarla en casi cualquier sitio, incluso entrenando los músculos de los brazos obtendrás una mejora en los de las piernas.

El sentimiento que puede explicar de mejor manera como me encuentro, es el de agradecimiento.

Me siento muy afortunada a cada paso que doy, y aunque es cierto que hasta los más equilibrados emocionalmente tendrán sus momentos de desconsuelo y pérdida (yo no creo ser ni mínimamente equilibrada), por ahora soy capaz de ser consciente de que el rumbo de mi vida y de mis sentimientos es solo mío, y de que yo soy la responsable, no de lo que me suceda, pero sí de cómo afrontaré todo aquello que pase, y de buscar que ocurra todo aquello que deseo.

Mis restantes 45 años (si es que los hay), seguirán siendo una búsqueda incesante de estímulos que me hagan ser consiente de que estoy viva y de que sentir es lo más maravilloso que me puede ocurrir. En esta segunda parte además ya sé, que todo pasa, desde el sentimiento más desgarrador de dolor que crees que te abrirá el pecho por la mitad, hasta la alegría más desmesurada que hayas vivido jamás.

¡A vivir!

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