168º fragmento -Motivada, pero sobre todo, disciplinada

La motivación por si sola no es suficiente.

Es efímera. Es como el río Guadiana.

La motivación deja espacios vacíos que te harán precipitarte desde lo más alto para después volver a tener que iniciar la escalada de nuevo, cuando pase algo que de repente te haga saltar como un resorte para volver a emprender el camino que habías desandado. Esto es fácil que ocurra cuando la motivación no te lleva al objetivo que tú elegiste.

La motivación aparece. Y desparece.

“No me gusta este día”, dice Daniela. cuando se despierta “Quiero que sea ayer”.

Y la entiendo tanto…

Hormonas y neurotransmisores hicieron su trabajo ayer dejándola vacía de casi todo. Borracha de serotonina, endorfinas, y dejando los depósitos de adrenalina a cero, hoy se despierta con la resaca y la añoranza de lo experimentado ayer, aunque solo sea por unos minutos (o unas horas), hasta que todo se vuelva a estabilizar en su cuerpo.

Su motivación está intacta.

Su objetivo lejano sigue siendo el mismo. El cercano es seguir disfrutando de estos momentos con los amigos y amigas que se asemejan a ella, con ilusiones comparables y unidos por la misma emoción.

La motivación se tambaleará. Pueden ocurrir tantas cosas en el camino hacia la cumbre que aún divisamos desde tan lejos… Nuevos estímulos, lesiones, la dureza de entrenamientos, renuncias, compatibilización con estudios…

La disciplina será lo que permanezca cuando la motivación momentáneamente desaparezca. La disciplina te hará ir a entrenar aunque no te apetezca o haga un día de perros; será la responsable de que continúes estudiando por las tardes en tu casa cuando has finalizado tu horario laboral; será la que te diga que tienes que ir estudiando en el coche en el camino de vuelta porque el tiempo es el que hay; es la que te cierra el pico cuando decidiste cuidarte…

Mantener la motivación es complicado, porque ésta puede flaquear por un millón de motivos, incluso muchos que no podremos identificar, como si de una depresión intrínseca se tratara. Pero estar comprometidos con nosotros mismos es lo que hará que en esos momentos en los que casi todo pareció dejar de tener sentido, sigamos hacia delante, consiguiendo que el valle entre los puntos álgidos de la motivación, sea lo menos profundo posible, ayudándonos a reiniciar la escalada desde un punto más alto, con menos gasto de energía, manteniéndonos en el camino que nos habíamos marcado.

Daniela contagia a sus hermanas, abre camino, sirve de ejemplo.

Hace que las otras estén tan cerca de vivir esas emociones, que les hace querer ser protagonistas y buscar su propio camino, encontrando aquello que les haga sentirse inmensas.

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