169º fragmento -Te hemos encontrado un tumor

Muchas veces, intentando que todo transcurra lo más rápido posible cuando no hay hueco para absolutamente nada en las consultas ni en las salas de endoscopia, tratamos de acelerar procedimientos para que los pacientes y sus familiares no estén dando vueltas de una consulta a una prueba, y de ahí de vuelta a la consulta. Y así pasan semanas que se hacen absolutamente insoportables para quien las vive pendiente de un primer diagnóstico de aproximación en el que escucharon que algo no estaba bien, y en el que, aunque se eludió pronunciar la palabra maldita, ésta no dejó de flotar en el ambiente, sin que nadie se atreviera a pronunciarla.

En este empeño de que la espera no se haga interminable, cuando realizamos algún diagnóstico de sospecha solicitamos todas las pruebas que vendrán después, sin que tengan que pasar por la consulta, y quedándonos con teléfonos para poder avisarlos lo antes posible, fuera de todo orden. Y a veces esto, los desconcierta.

Si ya es difícil, y creo que nunca terminaré de saber, cómo dar una información que parece sentenciar a quien la recibe por muy optimista que tu la vistas, más difícil es saber hasta que punto el que me mira y quien le acompaña han entendido algo de lo que les estoy explicando con las palabras más sencillas que se me ocurren. Pero es que solamente el que quiera cerrar los ojos no entenderá que lo más probable es que si yo no he podido quitar ese pólipo gigante del que les hablo, es que estemos hablando de un tumor (de un cáncer).

La palabra tumor me suena mejor, porque les puedo explicar que al final dejamos de hablar de bueno y de malo, y lo que tenemos delante de nosotros es una lesión que ha empezado a crecer (eso es un tumor), y que los datos que harán que sea más o menos bueno dependerán de su estudio al microscopio y con técnicas inmunohistoquímicas que vendrán a ponerle nombre y apellidos (dejaron de existir dos tumores iguales); de la profundidad que hayan alcanzado en la pared del colon (las “raíces” que tengan) y si ya ha conseguido viajar a través de nuestros vasos linfáticos y sanguíneos (metátasis). Y para saber todo eso, se necesita tiempo (no como en House, que en menos de una hora te hacían todo).

Nunca sabré como responder de forma adecuada a toda la avalancha de preguntas que vienen después de la primera información. Nunca sabré en qué momento cortar las preguntas que se repiten una y otra vez buscando una respuesta diferente, más esperanzadora que la anterior.

Y yo soy optimista.

Y es que yo no tengo toda la información que definirá finalmente ese tumor, esa que sí nos pueda hablar de probabilidades de supervivencia, de curación, de tipo de cirugía, de tratamiento oncológico… Yo solamente les presento el inicio de un camino que tendrán que andar, para el que hay que coger todas las fuerzas del mundo.

Y quiero que sean tan optimistas como yo.

El cribado de cáncer colorrectal sirve para detectar tumores que podemos extirpan con la endoscopia. Sin raíces. Sin metástasis a distancia. La mayoría se pueden quitar en la misma colonoscopia sin que te enteres de nada (53º fragmento)

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