He sacado el calendario. Los días que quedan de este año, me parecen tan pocos…
Y si de repente me paro a contar los fines de semana de no hacer nada, o de no tener nada programado, que hay de aquí a Navidad…, y no hay nada que contar.
Me ha dado un parraque.
Y es que no hay nada como darte cuenta de que no podrás disfrutar de no hacer nada, para que de repente te apetezca.
Y por un instante, me entran ganas de bajarme de todo.
Pero la inercia sé que me mantendrá en movimiento, por un tiempo indefinido, en la misma dirección.
Y aunque mucho de lo que va a ocurrir en un futuro cercano sé que lo he elegido yo, a veces me da la impresión de haber tenido demasiados momentos de enajenación en los que creer que puedo con todo me hacen aceptar todo lo que se me proponga, un suma y sigue que al final se convierte en casi un imposible.
A Angui no le doy pena. Sarna cono gusto no pica, dice. Es cierto, y de esa parte, de la de tener que perseguir a mis hijas (porque su padre y yo queremos), por Andalucía y más allá, no me quejo. De tener que entrenar y poder seguir yendo a competiciones de cierto nivel, tampoco me quejo.
Pero, tal vez, debería pensar en bajarme de algo.
Se lo digo a Mª Carmen. “Qué vaga te estás volviendo” -con sorna, creo-. Luego me ha llamado hedonista, que solo hago las cosas para mi disfrute. Tal vez piense que en un acceso de locura lo mande todo a tomar viento y me dedique a pasearme por el estadio y terminar de aprender para entrenar a chiquillos, pasándome todo el día al sol, al aire libre, en lugar de estar entre 7 y 14 horas encerrada en la sala de endoscopias sin apenas luz y en el ambiente hospitalario que tanto nos gusta. Y es que a veces, cuando todo está tan ajustado que nada más cabe en un día, se me pasa por la cabeza.
A veces retrocedo en mi vida, mentalmente, y pienso que habría sido de mí si el chándal y el crono en la mano hubieran sido mis utensilios básicos de trabajo; haber puesto toda la carne en el asador para formarme para ser entrenadora (antes tal vez atleta, de verdad), en todas las facetas que abarca esa palabra (fisiología deportiva, nutrición, fisioterapia…), investigando sobre formas de mejorar el rendimiento deportivo, o en cómo hacer accesible la práctica deportiva a más gente; o en otras mil cosas que no se me pueden ocurrir porque realmente sé bastante poco de todo esto.
Muchas veces me pregunto como se puede alcanzar el equilibrio. Por lo general solo escucho a gente quejándose de lo ajetreada que es la vida, de que no hay tiempo para nada, de ataques de ansiedad, de estrés, de prisas y agobios mil…, ¿de verdad tiene que ser así la vida?
Y si me bajo, ¿de qué me bajo?

