50º fragmento -Cómo correr un 800: ¿quién lo sabe?

“¿Por qué no sales tirando tú si quieres mejorar tu marca?”

Esta pregunta que se repite continuamente entre los que no corren en pista carreras de mediofondo, la verdad es que no tiene una respuesta sencilla.

El entrenador de Bose (atleta francés que me encanta), uno de los mejores corredores de mediofondo a nivel mundial, afirmaba que el 800 es como el decatlón del mediofondo, y no solo porque haya innumerables formas distintas de correrlo, sino por las exigencias a las que se someten las distintas vías metabólicas a partir de las cuales obtenemos nuestro sustrato para trasformarlo en energía que nos impulse para ser los primeros, o al menos mejorar nuestra marca, llegando al final completamente vacíos.

Rara vez una carrera de 800 m se corre de forma uniforme, a un ritmo constante y limpiamente. En la mayoría de las carreras te vas a encontrar con empujones y tropiezos tratando de buscar la mejor posición no solo a la salida de la primera curva (que es la única que cada uno hace por su calle para luego juntarse), sino durante toda la carrera, y sobre todo cuando comienzan las hostilidades por querer obtener la mejor posición que te permita disputar el esprint.

Rara vez el que sale tirando en un 800 donde las fuerzas están igualadas, terminará ganando. Probablemente, si lo consigue, será no solo por una fe ciega en lo que está haciendo, sino también por una superioridad manifiesta por encima de sus contrincantes, y encontrarse en el día D a la hora H.

Podrás hacer uso fundamentalmente de la vía aeróbica de obtención de energía, donde el ciclo de Krebs rentabilizará el uso de tu glucógeno, pero llegado el momento, no tendrás todo el oxígeno necesario disponible para hacerlo y el lactato comenzará a acumularse hasta en el cielo de la boca. Llegarás a la recta final, en el mejor de los casos, rezando porque el “tío del mazo” aparezca lo más tarde posible, bloqueando tus piernas y haciéndote creer que irías más rápido si te pusieras a andar en ese momento, o que probablemente caigas de boca en la siguiente zancada.

Conseguir tu mejor marca en un 800 es bastante difícil. Si te pasas de ritmo no llegarás, tus piernas se bloquearán antes de tiempo, y correr los últimos 200, o incluso 300 metros, será un auténtico suplicio. Si pasas demasiado lento, olvídate de mejorar por mucho que quieras apretar en la segunda vuelta. Es tan complicado…

Cada carrera es un mundo. Carreras tácticas donde sales como si fueras calentando y vigilando a tus rivales; carreras en las que desde el principio te ponen en fila y solo puedes pensar en correr y no desengancharte; cambios de ritmo cuando menos te lo esperas… y todas jugando con sus mejores cartas, sin saber muy bien cuando podrán soltarlas, vigilándose las unas a las otras, con una estrategia inicialmente pensada que rara vez puedes terminar de llevar a cabo, con alternativas que no siempre te da tiempo a poner en marcha porque las otras estuvieron más rápidas que tú o hubo una respuesta que no te esperabas…

Así que no siempre gana la favorita. El 800 me parece tan apasionante y tan difícil al mismo tiempo… Poco más de dos minutos en los que solo sabes cómo serán los primeros 100 metros, pero nunca como se desarrollará el resto de la carrera por muchas cávalas que hayas hecho.

Como la vida misma.

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