(hace referencia al 16º fragmento)
Pues al final sí que fuimos a la reunión sobre la terapia regresiva, o por lo menos así se planteaba en primera instancia la charla que daba el Dr. Juan José López en el centro vecinal (o algo parecido) que hay por Villa Blanca. Mª Carmen lo necesitaba, y a mí me producía demasiada curiosidad como para no acompañarla.
Creo recordar que este hombre había entrevistado a pacientes con experiencias cercanas a la muerte, o tal vez esté entremezclando recuerdos. Había sido, o todavía era, médico de urgencias en un hospital de Murcia y se había interesado por la terapia regresiva.
Esta terapia pretendía de alguna manera someter al paciente en un estado de hipnosis para ver cual era la raíz de su problema, rebuscando en el pasado que ya formaba parte del subconsciente, enterrado vete tú a saber por qué motivo. Pero alguno se pasó en la máquina del tiempo y viajó más atrás del vientre materno, al siglo XVII, o al XI, o a cualquiera en el que hubiera tenido otra vida, en otro cuerpo.
Y eso demostraba en parte que esto no era el final
Y aquel hombre nos dejaba embelesadas con una charla que te mantenía intrigada, alucinada, y a mí, además, con cierto sentimiento de vergüenza por estar dando cabida a algo tan sobrenatural y fuera de toda lógica racional.
Mª Carmen y yo éramos las curiosas escépticas del grupo de no más de 40 personas (tal vez fueran menos, un aula casi llena). Él contaba experiencias que había tenido con pacientes en su gabinete, de las que ninguna ha quedado de forma nítida en mi memoria. Solo recuerdo, por parecerse a la película Gosth, que hablaba de que había almas que se quedaban como en tránsito, que no se iban hacia ese nivel superior donde debían estar hasta conocer su siguiente destino. Mi amiga y yo nos imaginábamos a esas almas perdidas haciéndote los días imposibles, quedándose ancladas en una vida que ya no les pertenecía y donde no podían optar a ser más que una presencia apenas perceptible por alguna que otra persona sensible. Podían transformarse en una auténtica carga para aquellos a los que se quedasen ancladas.
Tampoco recuerdo cuanto duró la charla. Por lo visto no todo el mundo es susceptible de conseguir entrar en ese estado de hipnosis donde puedes navegar por tu vida actual y las pasadas (en el último libro de Weiss parece que también a las futuras). Debes entrar como en una especie de máquina del tiempo divina en la que puedes encontrar la explicación a los males de tu alma (o al menos así me lo imagino yo).
Me gusta creérmelo, y al mismo tiempo no me lo creo. Y me da igual. Mi vida ya tiene suficiente sentido tal y como yo la vivo como para tener que estar buscándolo en otro lado.
Dicen que hay pacientes en la UCI que han contado como vieron como los reanimaban cuando su corazón se paró. Lo vieron desde arriba, pudieron escuchar lo que decían los sanitarios que los atendieron, como sobrevolando sus cabezas. Experiencias cercanas a la muerte, las llaman.
Quién sabe. Quizás sea verdad que somos más que carne, hueso, y energía que se apaga.


👏🏼💘