96º fragmento -Si te hospitalizan, ¡cuidado!: te consumes y desnutres. ¿Un gimnasio en el hospital?

No he visto cosa más descuidada en un hospital que dos de las más importantes para que la salud pueda resurgir: la alimentación y la actividad física.

Y es que, sin hacer una revisión escrupulosa y bien documentada sobre el tema, que no es eso lo que pretendo, sólo basta observar con cierto detenimiento para comenzar a flagelarnos por tal descuido como guardianes de la salud que somos.

Cuando alguien ingresa en la cama de un hospital, por lo general, tiene un proceso más o menos grave que lo somete a una situación de catabolismo: “su cuerpo se come a sí mismo”. Aumenta el gasto energético para poder hacer frente al proceso que nos ataca y el estrés al que se ve sometido el organismo determina una tormenta hormonal que ayuda a esta autofagia manifiesta, empezando por los músculos.

Estos músculos, que una vez encamados no podemos, o no queremos utilizar, con escasos lugares de esparcimiento (el pasillo debe de estar despejado) y ropa poco adecuada para pasear (camisones abiertos por el trasero)…, estos músculos, decía, dejan de ser indispensables y se transforman en fuente de aminoácidos para una gluconeogénesis alternativa: nuestro organismo, ávido de energía, consume las proteínas que componen nuestra fibra muscular para obtener glucosa y así mantener al menos las funciones básicas y la lucha por la vida.

¿Alguien ha pesando en el bien que haría un gimnasio dirigido en un hospital con ejercicios adecuados a sus habitantes? ¿Tan difícil sería? No todos los pacientes tienen que guardar reposo, y por otra parte, muchos de ellos necesitan de una rehabilitación una vez que son capaces de despegarse de cama, sueros y sondas. Un área que fuera accesible y que atrajera a aquellos que no precisan pasar 24 horas al día recluidos en una habitación compartida, sin más actividad días tras día que moverse de la cama al baño o al sillón (me recuerda al confinamiento).

En general, en mi planta, en la que ingresan los que padecen alguna enfermedad del tracto digestivo y sus anejos, nos empeñamos en ponerlos a todos a dieta absoluta inicialmente. Las patologías con las que suelen ingresar es probable que así lo precisen, pero tal vez este ayuno forzoso a veces se prolongue más de la cuenta.

Eso sí, han aparecido batidos que aseguran tener un determinado componente que aumenta la masa muscular más que el batido vecino (siempre con la coletilla final de que sería deseable realizar un ejercicio físico). Aun no me puedo explicar de qué manera se aumenta la masa muscular o se pierde menos, sin mover un dedo. Pero ahí está, un nicho de mercado perfecto para que las empresas responsables de los suplementos nutricionales hospitalarios que valen un pastizal, hagan su agosto, avaladas por estudios con estadísticas manejadas a su antojo para hacerlas perfectamente atractivas a los ojos de los que las recetaremos.

Si te hospitalizan más de una semana, es probable que salgas malnutrido y habiendo perdido masa muscular. Si eres anciano, más aun, independientemente de tu proceso patológico, aunque peor cuanto más grave sea éste.

Yo no quiero recetar batidos. Quiero que se de más importancia a una adecuada nutrición, que aprovechemos para educar sobre una alimentación saludable, que se pueda guiar a los pacientes para que incorporen una actividad física durante su estancia en el hospital en la medida de lo posible, unos menús adecuados…

Creo que muchas veces olvidamos que lo más natural, lo que debe hacerse por sentido común, es lo más importante.

https://www.comunidad.madrid/hospital/puertadehierro/noticia/hospital-puerta-hierro-pone-gimnasio-disposicion-pacientes

https://www.lavanguardia.com/vida/20220316/8127918/gimnasios-hospital-acelerar-curacion-cancer-infantil.html

https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/gimnasio-la-paz-pacientes-oncologicos-pediatricos-adolescentes-1940

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