146º fragmento -“Si al final, la vida es para disfrutarla”…, pero no solo para eso

La vida, la de cada uno de nosotros, tiene que tener otros muchos cometidos más que simplemente disfrutar.

Me sorprende mucho la de veces que escucho esa frase, sobre todo cuando me preguntan por mi afición al deporte y por cuánto tiempo dedico a entrenar: “hora y media más o menos al día, dependiendo de la época del año, entre 4-6 sesiones semanales”. Y casi inmediatamente, como si hubiera que justificar de alguna forma mi gasto de tiempo en una actividad que no es productiva, suele surgir la frase manida de tanto escucharla: “Pues claro, si la vida está para disfrutarla”.

Cierto. Mejor disfrutarla, pero disfrutar de todo lo que tiene.

No puedo ponerme en el lugar de los que cuentan los años que les queda para la jubilación. Trabajar, como medio para obtener dinero, y solo para eso, debe de ser una auténtica pesadilla. Dedicar 8 horas o más al día a algo que no te gusta para tener la nómina ingresada en el banco a final de mes debe resultar bastante insoportable, y pensar en el tiempo que queda para la jubilación solo puede invitarte a replantearte si de alguna manera podrías cambiar de actividad o ver con otros ojos aquello que te ha tocado hacer.

Porque al final, la mayor parte del tiempo estamos haciendo cosas que no hemos elegido, y no queda más remedio, si queremos esa ansiada felicidad que parece ser la meta de todo mortal, que encontrarla en todo aquello que hacemos.

Cualquier proyecto que emprendamos, elegido o no, tendrá partes buenas, y malas, incluso aunque desde fuera te parezca absolutamente ideal, o profundamente repugnante, pero si aun así no eres capaz de encontrar la parte buena, tendrás que hacer todo lo posible por cambiar de dirección, porque de nada servirá permanecer en el mismo sitio esperando que pase el tiempo, que te toque la lotería, o ansiando que de repente, por arte de magia, todo se torne color de rosa.

Mi trabajo, que ahora me parece tan ideal, desafiante, lleno de retos, y motivador, recuerdo que durante un tiempo hizo que me pareciera que era imposible que yo encontrara la energía suficiente para ir a trabajar todos los días de mi vida. Simplemente, no me veía pasando los años y haciendo lo mismo un día tras otro. No tengo ni idea de si esto es normal y le pasa a más gente, pero me atrevo a decir que sí, porque todos en algún momento tenemos nuestros altibajos, hay factores externos que pueden influir, e incluso puede que en algún momento se pueda dudar del camino que elegimos a pesar de haber invertido mucho esfuerzo en él. Ese bache hay que pasarlo y dar tiempo para hacer una autoevaluación de lo que nos sucede y qué podemos cambiar, qué sacrificio estamos dispuestos a hacer, y hacia donde queremos dirigir nuestro pasos.

Esa es la búsqueda de la felicidad. Creo que la mayor parte del tiempo está a nuestro lado, y lo único que ocurre es que no hemos sabido verla, no hemos sabido disfrutar de lo que tenemos, nos volvemos ciegos.

Hoy puedo decir que disfruto de todo lo que tengo y de lo que hago, porque hoy tengo la lucidez suficiente para saber que la felicidad y disfrutar, es esto.

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