No hay nada más motivador que querer ponerte a prueba. En lo que sea que se te pase por la cabeza, porque para gustos colores, y cada uno sabe qué es lo que podría moverle o motivarle lo suficiente como para explorar sus límites.
La cuestión es no querer conseguir todo en poco tiempo. Cuando decides emprender un camino, tienes que saber que la mayoría de las veces será largo, o que podrás alargarlo tanto como quieras (porque siempre después de un límite, descubres que hay otro más allá que no habías visto), o dividirlo en etapas más asequibles.
El caso es estar en movimiento.
Explorar tus límites para saber de lo que eres capaz a mi me resulta de lo más motivador.
Lo primero es tener tiempo para pensar en una misma, o uno mismo, y saber qué es lo que realmente te gustaría hacer. La mayoría de las veces nos vemos sumidos en la monotonía de los días que transcurren todos iguales uno detrás de otro, sin tiempo para preguntarnos ni siquiera si estamos en el sitio en el que queremos estar, o hay tareas pendientes que nos haría felices afrontar. Así que, necesitamos tomarnos unos minutos para nosotros, para saber cómo estamos y qué cambiaríamos, y a partir de ahí, ya podríamos empezar a caminar.
Hace 15 días escribí sobre los primeros efectos notados de la dieta enfocada a estar mejor físicamente. Hoy hemos revaluado los primeros resultados objetivos. A pesar de que ya partía de unos índices antropométricos bastante buenos, estos han continuado mejorando. He ganado peso magro, he perdido grasa, mi peso en conjunto (músculo, grasa, vísceras y hueso), prácticamente no ha variado o ha disminuido ligeramente. De fuerza me encuentro estupendamente, los entrenamientos marchan viento en popa, y no solo he notado mejoría en lo que tiene que ver con el deporte, sino que también, ahora, salvo días excepcionales como el segundo día de la menstruación que me gustaría deshacerme de la mitad inferior de mi cuerpo, me encuentro llena de energía y sin ninguna molestia digestiva.
Estoy explorando mis límites. Lo que al principio era un esfuerzo por el cambio de dieta, de hábitos, de comer más y más sano, de evitar o casi suprimir los dulces, procesados, azúcares refinados… ahora se ha convertido en una rutina fácil que además se ve recompensada por todas sus bondades.
Es difícil seguir mejorando en los entrenamientos con 45 años en las piernas, y en el resto del cuerpo, pero en cierta manera, mientras que no ocurran cosas incontrolables como una lesión, voy buscando un poco ese hueco aun no explorado que me permita seguir mejorando. Creo que, físicamente, nunca me había encontrado mejor, y esta sensación hace que cualquier esfuerzo merezca la pena, porque es algo que repercute directamente en el resto de mi vida de manera tan favorable que de ninguna manera estoy dispuesta a renunciar a ello.
Entre eso, y la rutina rejuvenecedora facial que me regalaron en mi cumpleaños, me siento como Benjamín Button, o al menos, como si en parte se hubiera parado el tiempo, en lo que a declive del estado físico se refiere.
Este es solo uno de los límites a explorar, porque cada faceta de mi vida, se merece que siga explorando, seguir mejorando, seguir aprendiendo…
Querer aprender te llena de vida. Lo demás, es tremendamente aburrido.
A ver que límites quieres explorar tú. Toma consciencia de ello.

