Ayer leí por facebook el adiós al atletismo profesional de Diana Martín, maravillosa atleta española con multitud de logros nacionales e internacionales, a pesar de haber tenido lesiones importantes que podrían haber dejado tumbada a cualquiera. A ella no.
Una vez escuché que uno de los factores más importantes para que un atleta pudiera llegar a categoría senior y desarrollar too su potencial, era el apoyo familiar que tuviera, y me sentí muy reconfortada, porque incluso antes de saber esto, tanto Alex como yo estamos a lo que nuestras hijas necesiten, en todo, y no como esclavos o meros conseguidores de cualquier cosa que se les pueda antojar,sino como guías de cómo pensamos que deben ir desarrollándose con el tiempo, como facilitadores para que desplieguen todas sus armas en la cultura del esfuerzo, aquella que les llevará a cualquier objetivo que puedan plantearse. No hay magia y, si la hubiera, ésta dura muy poco.
Mi entrega para que mis hijas aprendan sobre esto, tanto en su formación académica tanto como en la deportiva, es total. No hay otro camino. El trabajo a pesar del talento. Llevar los estudios al día, sin dejarlo todo para el final, lo mismo para el deporte. Hormiguicas, día tras día avanzando sobre una base sólida que será la herencia que yo les deje para toda la vida.
No sois monjes aun, pero tenéis que preparaos para serlo, decía Juan en la jornada técnica de la RFEA. Tener buenos resultados no solo se consigue con el talento, al menos no siempre, así que hay que ir sumando todo aquello que sabes que te va a llevar, con mayor probabilidad pero no de forma exacta, al sitio donde quieres estar. Entrenar, descansar, conocer tu cuerpo, alimentarte bien, rodearte de gente que apoye tu sueño, incluso cuando parezca que se desmorona, sobre todo entonces. Tener gente fuerte a tu alrededor compartiendo tu misma locura, sobre todo cuando no salgan los entrenos, cuando haya lesiones, o cuando no entiendas por qué no estás un poco más arriba.
Eso quiero ser yo para mis hijas, el apoyo incondicional, estar formada para poder afrontar cualquier obstáculo que se les presente, la mano que las levante, quien las empuje cuando ellas no crean, quien les muestre el camino que tal vez ellas no vieron…
En una edad en la que no parecen darse cuenta de nada, del esfuerzo que tanto Alex como yo hacemos por ellas, porque tal vez crean que todo y más se lo merecen, nos toca estar ahí al pie del cañón sin esperar nada a cambio, o esperando que no nos salpiquen demasiado los malos momentos que atraviesen o el sinsentido de las creencias adolescentes.
Aprendamos en el camino hacia donde sea. No hay mejor objetivo que disfrutar de estos pasos.
No pudimos tener mejor fin de semana. Ayer y hoy solo nos tocó disfrutar.
Somos un equipo.
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