La vida no transcurre en una línea monótona, sobre la que no actúe ninguna fuerza, ya sea para bien o para mal. La vida así, sería aburrida e irremediablemente insoportable. Todos ansiamos encontrarnos rosas sin espinas a ambos lados del camino, y sin embargo, eso, no es lo más frecuente. Todo es sencillo cuando solamente hay buenas noticias, pero hasta eso puede cansar y nos puede dejar sin la capacidad de percibir de manera extraordinaria aquello que realmente lo es.
Cuando Yulimar Rojas consiguió un estratosférico récord del mundo en triple salto y continuó ganando a sus rivales como si jugara en otra liga aparte, pareció perder la emoción, y sin embargo, seguía siendo igual de extraordinario verla saltar, con ese cuerpo especialmente diseñado para esa disciplina atlética concreta, sobrevolando con cada zancada el tartán, en un movimiento que parecía quedarse en pausa, levitando, desafiando la ley de la gravedad. Para ella comenzó a normalizarse de tal forma, que una vez conseguido, necesitó buscar otros estímulos, tal vez un doblete triple-longitud en un mundial o en unos juegos olímpicos.
Si es difícil llegar, mucho más es mantenerse. Mucho más continuar con esa determinación que te hacer querer seguir siendo mejor o por lo menos igual cada día.
Somos buscadores de estímulos, y si no lo somos, corremos el riesgo de aletargarnos en una vida en la que el conformismo solamente predispone a un aburrimiento y profundo pesar, donde la vida puede dejar de tener sentido. Así que creo, que para alejarnos de todas aquellas enfermedades que silenciamos con pastillas de cualquier color para sustituir emociones, estados de ánimo, apaciguar nervios, o caer en un sueño tan artificial como poco reparador, nuestra vida necesita ser vivida con intensidad.
Entro en modo pánico probablemente más de una vez por semana, con cada recapitulación mental que hago de mi día a día, de la semana que aun me espera, o del mes que está por comenzar. Pero aprendí a no dejarme llevar por ese caos que se organiza en torno a tantos eventos que piden su turno, respiro y los ordeno, intentando alejar la taquicardia. Puede que en ocasiones me cueste más que otras, pero al final siempre lo consigo con la única ayuda del control de las emociones que parecen empeñadas en nublar cualquier entendimiento. No todos tenemos las mismas herramientas para enfrentarnos a situaciones que puedan causarnos estrés, ni si quiera nos causará estrés las mismas situaciones, pero si es verdad que todas podemos entrenar nuestra respuesta a cualquier estímulo que venga a distorsionar o desequilibrar nuestra cotidianeidad. Esos estímulos, ya sean buenos, o no tan buenos, son estímulos de vida, problemas por resolver que hacen que todo sea más interesante y que nos mantienen alerta.
Yo voy caminando por donde he elegido, y de vez en cuando recibo empujoncitos que me quieren llevar por uno u otro camino, como todos. Mantenerse por donde elegiste no es tarea fácil, ni si quiera la elección inicial lo es, pero si que es lo que realmente le da emoción a esto de vivir. Siempre de forma apasionada.
Nuevo récord del mundo F45 indoor en 800 m, 2:12.24, a 7 centésimas de mi mejor marca de siempre, incluso de cuando era joven. ¿Y ahora qué?, pues nadie me dijo todavía que hubiera llegado al final de este camino.
A seguir soñando y haciendo camino.

