221º fragmento -Aprende, ponlo en práctica, pero antes, cuestiona lo que te has propuesto aprender

Fui la alumna aventajada de el Dr. Ángel Abad, o por lo menos creo que él así me seguirá recordando.

Tuve la maravillosa suerte y la absoluta desgracia (depende de como quieras verlo) de ser la única residente de Aparato Digestivo durante unos años. Coincidí con Teresa cuando ella ya terminaba y yo hacia mis rotaciones fuera de Aparato Digestivo, y llegaron los resis chicos cuando yo ya casi era todo lo experta que creía que podía llegar a ser en ese momento, y es que no en vano, el desconocimiento es atrevido, y muchas veces solamente cuando sigues estudiando te das cuenta de que realmente no sabes mucho, y de que lo poco que sabes tal vez sea mentira.

Yo era una esponja, lo sé, era la esponja que absorbía todo lo que los demás me querían enseñar, especialmente con el Dr. Abad, tal vez porque conectamos bien, o porque vio en mí a alguien a quien ir transformando y moldeando para que llegara a hacer la endoscopia digestiva de la manera que él creía que debía de hacerse, con un inmenso cuidado, como cuidando de lo más preciado, sin prisas, con elegancia, con maestría… y yo, dejándome enseñar, como su segundo espada en la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE), intentado copiar hasta el más mínimo detalle, tratando con mimo la papila para que no se enfadara. Aun hoy, cada vez que afronto una CPRE, me acuerdo de él, de como hacerlo.

El caso es que ahora soy más consciente de estar ávida por aprender casi de cualquier cosa, y sobre todo de lo que más me gusta, tratando de mejorar continuamente y no cerrando las puertas a cualquier explicación que pueda venir y ser plausible.

Me llama la atención como el conocimiento va transformando la manera de hacer las cosas, y este fin de semana, dedicado íntegramente al atletismo, salvo en la soledad de mi habitación de hotel, que en esta ocasión no tenía que compartir, donde empleaba el tiempo para ponerme al día en cosas de mi trabajo con el portátil, tuve la oportunidad de aprender y mucho.

Hablar con personas que comparte tu interés te abre puertas que tal vez habrías tardado años solamente en encontrarlas, te hacen replantearte cosas, te abren la mente, te siembra la curiosidad… y el modo “Patricio” se activa para absorber cualquier información que más tarde puedas emplear en tu beneficio o en el de los demás.

Hoy en día hay tanta información accesible que no sabes ni por donde empezar, y casi es más difícil distinguir el grano de la paja, diferenciar informaciones que se acercan más a la pseudociencia que a la realidad, que comprender aquello que decidas leer.

Sigo siendo una esponja, Ángel, siempre dispuesta a aprender y contrastar informaciones, no dando nada por sentado, desechando aquello que no tiene fundamento y dispuesta a realizar los cambios necesarios para aplicar lo que ya está comprobado que funciona.

Y sin embargo…, demasiado a menudo, nos entregamos a cualquier explicación que nos venga a medida de lo que queremos escuchar, predispuestos a que funcione la magia, lo más cómoda posible, por favor, que no tenga que mover un dedo. Y es que el otro día, hablando sobre dietas milagrosas, restricciones de alimentos según la hora del día, test de intolerancias alimentarias casi de risa (sin el casi), ayunos imposibles, bebidas que te disolverán la grasa… ¡¡Joder!! Cuánta tontería junta.

No hay que estar a dieta, hay que saber cómo comer, que en resumen consiste en ingerir las mismas calorías que gastas en un menú diario que sea nutritivo. Comer para vivir. Hay que comer para vivir, y vivir bien, y no para enfermar. No vivir pensando en comer, en mal comer. Si quieres escuchar y creerte chorradas, que sepas que son solo eso, chorradas.

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