328º fragmento -Fin, con bocado incluido

Tengo un bocado en el culo que se hace más patente cuanto más le doy a la pata. Está en el glúteo izquierdo profundo, pero a veces quiere irse hacia el lateral del muslo, otras hacia la zona lumbar, otras parece que se quedara en el piramidal, y en ocasiones, también se centró en mi isquión, donde están algunas de las inserciones de los músculos más potentes que intervienen en la zancada.

Siempre está presente.

Si paso mucho tiempo sentada, conduciendo, también aparece.

En ocasiones incluso sin haber hecho nada.

En otras justo todo lo contrario, tras un entrenamiento algo más exigente, donde hubo lactato o intenté que Daniela no me adelantara en los últimos metros de la última serie.

Se nota mi debilidad cuando intento subir al cajón con la pierna izquierda, o cuando elevo la cadera tumbada boca arriba.

Llevo más de un año con este limitador natural de velocidad.

Al final es eso. Me limita correr rápido. Me hace evitar los entrenamientos de velocidad, donde se elevan más los muslos, o se extiende más la pierna atrás.

Ese bocado, me ha hecho decantarme en este máster solamente por correr el 800 y competir menos que el año pasado, porque no quiero perderme el aire libre.

En el de España absoluto, Juan del Campo me dijo que lo importante a esta edad es no lesionarse. Totalmente de acuerdo. Amoldamos entrenamientos a las limitaciones que vamos encontrando, pero esto me da tanta rabia…

Toni, mi fisio, me recoloca músculos, huesos, articulaciones, me indica ejercicios para intentar arreglarlo. Yo los hago cuando puedo, porque en los días en los que ya dormir poco más de 6 horas se hace complicado, cualquiera quita un rato de algo. En estas dos últimas semanas, ante la insistencia de Toni, y las recomendaciones de Pau, los integro en la rutina de calentamiento, cambiándolos por otros.

A veces el dolor se me olvida, y poco a poco, haciendo los progresivos del calentamiento, voy aumentando de marcha para ver cómo responde. Pero irremediablemente salta el limitador de velocidad que se me ha colocado en el glúteo profundo izquierdo. Y sin querer, suspiro y levanto el pie del acelerador.

No es suficiente para parar. No es tan fuerte como para dejar de entrenar.

Pero sí es suficiente para no correr todo lo que me gustaría.

Estamos en el final de la pista cubierta.

El 800 del sábado será la última carrera en esta nueva short track a la que no me acostumbro. Se me pasó tan rápido el invierno… tengo tantas ganas del verano. Tengo la impresión de que la primavera llegará para que el bocado desaparezca, porque lo voy a intentar con todas mis fuerzas, porque solo me falta eso para correr más rápido que el año pasado. Bueno, eso, y que todo lo demás siga funcionando.

Pero, ¿y si no se va? Tal vez en esto consista envejecer, en ir acumulando achaques que se quedan para nunca irse, a los que ir adaptándose, que cambian tu zancada, tu capacidad para empujar, para elevar muslos, para incrementar la frecuencia…

Lo seguiremos intentando.

Un día para el 800 de fin de pista cubierta.

1 comentario en “328º fragmento -Fin, con bocado incluido”

  1. Muchos ánimos guapa! Lo mismo que entra sale… a mi me molesta conduciendo, …. Y cuando me tropiezo con algo lo primero que se me coge es ese dolor… En mi caso parar es para nada, caliento como tú y entreno con esa cosita. Será la edad? Pues posiblemente … lo importante es que estás, y que te dure las ganas y la ilusión mucho tiempo Alejandra. Un besito grande

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