353º fragmento -Hoy, la marca, no es lo importante

La marca es lo de menos, lo que importa son las sensaciones.

Nunca fue tan cierto como ayer.

Tengo a dos niñas, de 16 y casi 18 años, montadas en el coche a las 7 de la mañana. Daniela, de copiloto, se encarga de poner la dirección en Waze: Centro de Tecnificación de Atletismo de Antequera, o lo que es lo mismo, pista cubierta, ahora short track, de Antequera, la única pista cubierta que existe en Andalucía.

Desde diciembre, es raro el fin de semana que no se organiza un evento en este complejo deportivo. Sobre todo son controles de marcas, donde vamos para empezar a correr y dar ese puntillo que siempre se necesita para sentir que los entrenamientos sirven de algo.

Yo me he levantado a las 6. Me gusta desayunar tranquila. Me dejé prácticamente todo preparado la noche anterior, incluso R ha dormido en casa para salir desde aquí temprano. Daniela y yo competimos a las 11.30, y tenemos 2 horas y media de camino si todo va bien.

Recuerdo la época Covid, que ahora parece tan lejano, donde yo iba sola a estas competiciones porque nadie podía entrar en la pista, incluso al principio ni siquiera podían viajar si no era para competir. Iba sola, en el coche, con autovías prácticamente desiertas, competía, y regresaba a casa.

Ahora hay tráfico y voy acompañada. Vamos hablando a ratos, en silencio otros, escuchando música, planeando cómo vamos a correr con un optimismo que no para de crecer apoyándonos las unas a las otras. Necesitamos hacerlo bien después del 3000 de hace dos días. Necesitamos quitarnos el peso de la decepción para empezar la semana cargadas de energía para afrontar los entrenamientos que se vienen. Y vamos a por ello.

Daniela y yo estamos convencidas de que R lo hará increíble en su primer 200 de temporada. La vemos entrenar y tiene un talento innato que a poco que rasque saldrá a la superficie, sorprendiendo a todos, a ella misma la primera.

Así vamos creando el ambiente precompetitivo hasta que llegamos a los Abades de Loja y hacemos la parada necesaria del café, WC, y gasolina, que me he descuidado y he salido con la justa.

Estamos a 30 minutos de la pista. A dos horas y media de competir. A poco más de una hora de empezar el calentamiento.

Aparcamos. Hace frío. Hacemos la cola para recoger el dorsal. Corregimos la marca que le habían puesto a R para que cuando ordenen las series esté en la que se merece. WC, otra vez. Peinarnos, que no teníamos ganas a las 6 de la mañana. Colocarnos el dorsal. Respirar profundamente de forma consciente. Hablar sobre cómo correr, de las expectativas.

Yo calle 1, Daniela a mi vera. 15 corredoras en total que apenas cabemos en línea de salida. Salimos demasiado reservonas. Necesitamos hacerlo bien. Necesitamos recuperar confianza para lo que viene. La carrera transcurre rara, con cambios de ritmo, con tropezones, con encierros, con desconfianza. Daniela entra tercera luchando con María, viniendo de atrás, adelantando poco a poco durante toda la carrera. Yo entro sexta, cerca de quien yo quería. Ambas contentas a pesar de la marca.

Hoy la marca no nos dice nada, ni nos pone tristes, ni la tenemos en cuenta. Hoy hemos empezado y hemos recuperado lo que habíamos perdido. Felices

Rodamos comentando todo durante 15 minutos. Se une Noa a nuestro rodaje y conversación. Hay buen rollo, hay buenas expectativas.

Vamos a comer, que en tres horas corre Rocío. Nos volvemos a poner nerviosas, por ella. Pendientes de todo lo que hace. Y corre maravillosamente bien, si obviamos la salida (mucho margen de mejora) -emoji riendo-

La vuelta transcurre rodeadas de una atmósfera de felicidad. Duermen. Yo conduzco sonriendo.

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