“Ojalá que no tuviera la regla”, que horror. La mía se repite cada 24 días aproximadamente, con lo que estoy menos de 3 semanas libre de ella. Antes de mi tercera hija, apenas me enteraba de que la tenía, ahora es un auténtico suplicio. Creo que se ha unido a un síndrome de congestión pélvica que sobrellevo haciendo deporte -aunque me apetecería estar tumbada y ya está-.
Desde el primer tardío día que vino a hacerse presente, hasta ahora, los tampones han sido mis mejores aliados. Huí de las compresas desde el primer día, cuando mi madre me perseguía por la casa con una, y mis 3 hermanos menores trataban de averiguar qué era eso de la regla que me había alterado tanto.
No recuerdo que nadie nos explicase nada sobre el motivo del sangrado repetitivo que se seguiría produciendo a lo largo de los años. La única idea es que desde ese momento ya te podías quedar embarazada, y eras toda una mujer. Ya, si te dolía y eso, pues bueno, tal vez era normal, a muchas les pasaba, incluso algunas no venían a clase por ese motivo. A mí nada, ni me enteraba. Incluso tenía la creencia de que si competía en esos días, todo me salía mejor. Y así era.
No es de extrañar que si de repente desaparece de tu vida casi lo tomes como un maravilloso regalo.
Nadie nos dijo que nuestros meses transcurrirían con un baile de hormonas que intervienen en mucho más que en preparar un útero como posible futura casa.
Un baile de hormonas que altera nuestra homeostasis, nuestro peso, nuestra piel, nuestra sudoración, nuestra predisposición para entrenar y asimilar los entrenamientos, nuestro riesgo de lesiones, la densidad de nuestros huesos y el volumen y la función de nuestros músculos. También el humor, tengo que admitirlo aunque no me guste.
Todo nuestro cuerpo a merced de un vaivén hormonal que empiezas a desear que no desaparezca nunca cuando entiendes toda la fisiología que lo acompaña, aunque el pago sea estar entre 3 y 7 días sangrando y con un humor triste..
Y es que el “¡Qué bien!, que no me ha venido la regla en 6 meses” (y estoy libre de todas las molestias y dolores a veces que acompañan a estos días), tiene una contrapartida que es tan silenciosa que ni llega a preocuparnos, e incluso puede que no nos la creamos.
La amenorrea, o falta de menstruación, es una de las posibles manifestaciones del RED-S. Y es una suerte para nosotras, porque es fácilmente identificable el hecho que, de repente, has dejado de tener la regla. Esto puede ser un aviso de que tu eje hipotalámico-hipofisario-gonadal ha tenido que dejar de funcionar adecuadamente (el cerebro no manda órdenes adecuadas a nuestros ovarios y a otros órganos), porque hay otras funciones en el cuerpo más importantes que la reproductiva, y si falta energía… pues podemos prescindir de ello.
Lo malo es todo lo que conlleva alrededor.
Si no repones bien tus depósitos, si no cuidas lo que comes, si gastas más de lo que ingresas, si lo que ingieres no es adecuado, si no usas la ventana metabólica adecuadamente, si no descansas, si no te cuidas… tu cuerpo dejará de funcionar. Tendrás lo que han venido a denominar una deficiencia energética relativa (Relative Deficiency Energy in Sport).
En nuestro cuerpo todo está interconectado, los diferentes tejidos, nuestros órganos, se comunican entre sí a través de impulsos sinápticos (neuronas que transmiten la información más rápida) y hormonas (un poco más lentas, que van por sangre). Una situación de estrés preparará a tu cuerpo para afrontar ese estrés, y esto es bueno a corto plazo, pero no de forma mantenida.
Una falta de energía mantenida (entendiendo por energía el combustible que necesitamos para realizar nuestras funciones vitales y no vitales), obliga a nuestro cuerpo a priorizar que órganos tienen que mantenerse al pie del cañón y cuales y qué funciones son prescindibles.
Estarás continuamente cansada, puede que con tendencia a la ansiedad o a la tristeza, tus huesos se harán más débiles, perdiendo calcio, tus músculos costará mantenerlo y se fatigarán pronto… Todas las vías de información que se entrecruzan en tu interior estarán alteradas, y de forma silenciosa, te enfermará a medio y largo plazo.
Si entrenas duro, necesitas descansar. Si entrenas duro, necesitas reponer lo gastado.
Si te falta la regla, no es buena señal. Es un claro signo de alarma del que carecen los hombres. Porque ellos también tienen RED-S, pero es más difícil identificarlo.

