383º fragmento -Ahora ya me creen

Está en el pasillo de pértiga, esperando que quiten el cono y empiece a contar el tiempo que tiene para hacer el que puede ser el último salto de la competición. Ha decidido subir a 2.81 m aunque no haya conseguido saltar en el segundo intento 2.75 m. Ya sabe que es campeona de Andalucía, pero sigue concentrada. Quiere que su madre viaje a Salamanca en lugar de Antequera. Quiere que yo vaya de público al Campeonato de España sub16 en lugar de pelearme con el tartán de Antequera en el Campeonato de España Máster. Coinciden en fin de semana.

Hasta llegar a este salto, nos ha regalado un campeonato lleno de emoción.

Una pertiguista en mi casa es un bicho medio raro. Digo solo “medio”, porque ya su tío fue pertiguista en su juventud. El mismo tío que hoy está sentado en la grada opinando sobre la batida, la entrada, la presentación de la pértiga, que le ha faltado subir las piernas o ha entrado con miedo… Yo, mientras tanto, aprendiendo de agarre, de la necesidad de cambiar de pértiga, de que hace eso de Duplantis de arrastrar la pértiga… Me encanta.

Las carreras de anillo de atletismo que nosotras, Daniela y yo, hacemos, duran entre 59 segundos y poco más de 10 minutos. Ahora estamos aquí, en la grada, a golpe de emoción, de mantener respiración, suspiros, gritos de alegría y “uy” de casi lo consigue. Sufriendo y disfrutando cada intento en un tiempo que se alarga más de hora y media. De momento, aun no pienso que se pueda caer. Solo me faltaba.

Lo mejor es verla disfrutar de esto. Creo que es el escenario en que más segura la veo. Empoderada. Como diciendo: “esto es lo mío”.

Ayer Claudia, con 9 años, corría su primer 1.000 m en pista, en 4:10. “Me ha gustado correr el 1.000”, me dijo nada más terminar. “No entiendo cómo a Martina no le da miedo saltar con la pértiga, mamá”. Me río mirándola. “Y Martina no sabe cómo te puede gustar correr 1.000 metros”. Se ríe. Cada una va buscando su sitio dentro del deporte. No tuvieron opción. Ya se quejaba Martina de eso, de que en esta familia se hacía mucho deporte. “Pues es la que te ha tocado, le decía yo”. Ella se resignaba.

“El deporte es tan importante como los estudios y saber inglés”, les decía yo. Os ayudará mucho más de lo que pensáis que os va a quitar. Hubo muchos momentos de cambios, de tira-afloja, de desgana…

Ahora las dos mayores me creen.

La pequeña sigue la inercia de esta locura que solo entienden quienes la comparten. Fines de semana persiguiendo a niñas por media España, transportando pértigas, invirtiendo en material, acostándose pronto, madrugando, entrenando a pesar del tiempo, cuadrando horarios…

El deporte nos da tanto que no sabría por donde empezar a contaros.

De momento, nos quedamos con las emociones de este fin de semana, con los titos y la abuela en la grada, su mejor amiga acompañándola, el póster de Duplantis por su cumpleaños, las cartas de quienes la quieren, su sonrisa, sus lágrimas de emoción, su actitud frente al listón, sus catorce años recién estrenados…

Soy super fan de ti, mis ojitos de pollo.

Eres élite, pero no por lo que haces, sino por cómo eres.

Seguimos.

Me toca ir a Antequera en dos semanas, pero antes nos pasamos para ver a los buenos en Valencia. Un regalo.