Decía Jack Daniels, no el del whisky, sino uno de los considerados como mejor entrenador del mundo de corredores de fondo, que hay 5 ingredientes que hacen que un corredor tiene que tener para llegar a ser el mejor.
En una reunión de corredores que habían sido olímpicos se preguntó acerca de la motivación, qué era lo que a ellos les hacía querer ser mejores, seguir entrenando, vamos, que por qué corrían. Solo el 8-12% tenían una motivación intrínseca.
Recuerdo haberme hecho esa pregunta muchas veces cuando entrenaba en mi época universitaria. La mayor parte del tiempo no necesitaba ni responderla, “porque sí”, sin más, no necesito un motivo, solamente me satisface todo lo que conlleva entrenar a pesar de que hasta cierto punto pueda resultar masoquista. Las competiciones son un paseo en comparación a algunos entrenamientos. Los entrenamientos, en ocasiones, te llevan al límite, aunque hasta eso ahora he aprendido a manejarlo, porque las posibilidades para recuperarme tras una fuerte agresión (que eso es lo que supone un entrenamiento a ciertos niveles) son escasas: poco tiempo para descansar, poco tiempo para acudir al fisio, poco tiempo para realizar ejercicios que podrían equilibrar las fuerzas… Así que al final, volvemos siempre a lo mismo, al equilibrio.
“The most you train, the most you need to recover”, así que si no tienes mucho tiempo para recuperarte, mejor entrena con una intensidad en consonancia al entrenamiento invisible que puedas realizar (descanso, alimentación, métodos complementarios -fisioterapia, aplicación de frío, ejercicios…). Las palizas, cuando puedan asimilarse, que si no, perdemos más que ganamos.
Hoy me sobra motivación, pero me falta tiempo. Me sobran años e ilusión.
“Ability” (capacidad o talento, como quieras llamarlo), era el primero de los ingredientes a los que Daniels hacía referencia. Está claro, a mayor capacidad, mejor atleta, con ciertas salvedades. Necesitas que ese talento esté motivado, tenga a alguien que lo dirija bien, y tenga suerte. Se complica la cosa.
Cuando entrenamos bien dirigidos, e incluso a veces mal dirigidos, si tenemos talento, “ability”, progresaremos de forma exponencial en un principio a medida que aumentemos la carga del entrenamiento (por favor, que te aumenten la carga de forma reglada, sin pasarse, asimilando entrenamientos…), pero por otro lado, aumentaremos la probabilidad de lesionarnos. Estamos sometiendo a nuestro cuerpo a un estrés cada vez más alto, llevando nuestros músculos, tendones, ligamentos, y organismo general cada vez más al límite. Hay que saber cuando descansar, cuando regenerar el cuerpo, cuando no seguir apretando el acelerador… Para un atleta motivado, esto es complicado. Para eso está el entrenador, observando desde fuera, sabiendo hasta donde se puede asimilar, cambiando entrenamientos cuando sea necesario, y mandándote a descansar cuando tú no lo viste necesario.
Todos tenemos un techo al que podremos o no llegar dependiendo del tiempo, del esfuerzo, de la guía que tengamos, de la suerte, de la capacidad para identificar cual de las capacidades que definen a un corredor de fondo se puede seguir mejorando y cual llegó ya a su umbral. Vasos comunicantes que llenar (capacidad aeróbica, fuerza, capacidad aneróbica…), cada uno a su debido tiempo, a diferente ritmo, con entrenamientos planificados y objetivos establecidos…
Entrenar es un arte, pero planificar un entrenamiento lo es más todavía.
Cada día le doy más valor a lo que hace Roberto.
Hoy, tomando café, poniéndonos al día en cuanto a entrenamientos, competiciones, posibilidades de mejorar o no, hablando sobre Daniela y no tener prisas, gestionar la frustración, poner las derrotas y los logros en contexto… decía, que todo está inventado en cuanto a entrenamientos se refiere, pero hay que encontrar la fórmula adecuada para cada corredor, y eso solamente se consigue con la observación y el análisis de resultados, introduciendo pequeños cambios si es necesario.
Así que, no hay manera de predecir que entrenamientos tendré la semana que viene, ni siquiera mirando las libretas de los 3 años previos. Y seguimos mejorando.

