Mi pierna izquierda mide unos 12 mm más que la derecha.
Lo sé desde que estaba en quinto de medicina.
Me enteré porque entrenando siempre se me cargaba la misma zona de la pierna izquierda, desde el glúteo, a la cadera, bajando por la fascia lata. Poco a poco, cuando avanzaba en el entrenamiento de series, en la pista, se iba haciendo insoportable, sobre todo la zona lateral del muslo.
Iba al fisio, me daba un masaje en la zona que más me dolía que me hacía llorar, y no quería volver nunca más a pasar por ese martirio chino que no veía que me sirviera para nada. Nunca indagó más allá del dolor que yo manifestaba.
Desde hace 2-3 meses tengo molestias, como un pinchazo muy localizado que no me deja alargar la zancada con mi pierna fuerte, mi izquierda, cuando empiezo a correr algo más rápido. Ya lo tenía antes del Campeonato de España Absoluto, y lo he ido arrastrando… pero no he tenido tiempo de ir al fisio, o cuando he tenido, Toni no ha podido…
Estamos en transición.
La temporada tiene una breve transición entre indoor y aire libre. Tiempo para pensar, para aflojar, para volver a buscar el objetivo que mantenga esta motivación que casi no precisa de mantenimiento. Tiempo para buscar márgenes de mejora, que aun soy capaz de verlos.
Una dismetría.
Una vez la intentaron arreglar algo con plantillas, pero es que usándolas me aparecieron más dolores de los que tenía. Tal vez no tuve la paciencia necesaria. Tal vez no dieron con la tecla.
20 años después ahí sigue mi dismetría, y me desequilibra.
“Me duele mucho la inserción de la musculatura glútea en el sacro”. Toni me mira pensativo, me pregunta, observa los movimientos en los que más me molesta, mira mis piernas, las cambia de posición, se acuerda de la dismetría, de que mi cadera vascula, ve que mi rotación externa de la cadera izquierda está limitada, la cintilla iliotibial de ese lado se ha sobrecargado, y el piramidal se encuentra sometido a un estrés… porque mi pierna derecha es 12 mm más corta que la izquierda. Pero el piramidal, lo que más me duele ahora, no es el problema inicial.
Me recoloca, me libera la cintilla, me “desimpacta” la articulación subastragalina del pie derecho, me hace electroestimulación de no se que músculo que pasa por la cadera y provoca una rotación externa de la cadera, y me manda los ejercicios necesarios para reequilibrar mi cuerpo. “Piénsate lo de las plantillas, de nuevo, aunque solo te corrijan unos 2-3 mm, algo es algo”.
Y me fijo en la diferencia.
Tratar el resultado no es tratar la raíz del problema. Lo más fácil nunca será lo más efectivo.
Ahora, después de haber pasado a ver a Toni, me duele la fascia, la cintilla, y la inserción de la musculatura en el sacro, pero sé, por experiencia previa, que mejorará, porque él no solo se quedó con que me dolía el glúteo, sino que pensó por qué.
Correr sin dolor, otro margen de mejora. Correr sin la limitación que me hace acortar la zancada, subir menos el muslo, empujar menos cuando subo al banco…
La transición, un tiempo para pensar y seguir avanzando.

