Las prisas nunca son buenas.
Siempre que hablo con Daniela se lo digo.
Siempre que pensamos en seguir avanzando por este camino que aun sigue eligiendo trato de hacerle ver que estamos avanzando bien, que hay que disfrutar de él, que el objetivo aun está lejos, y que no debemos dejarnos llevar por la misma sed de inmediatez de la sociedad en la que nos encontramos inmersos.
No tienes que trabajar duro, sino lo que te corresponde por edad y por desarrollo. Otra cosa es ir entrenando la disciplina, que esa viene bien para todo.
No tienes que ser un monje aun, pero sí ir sabiendo que habrá muchas cosas a las que renunciar si sigues eligiendo este camino, aunque para ti ni si quiera sea una renuncia cuando ahora mismo lo piensas.
Serás la rara entre tus amigas del instituto. Y sin embargo, en la pista se encuentra donde quiere estar, allí es una más que comparte afición y sueños con el resto, donde se siente como pez en el agua.
Daniela es de ese pequeño porcentaje de atletas con capacidad y con motivación intensa. Podrías hacer con ella lo que quisieras para alcanzar retos lo más pronto posible, para exprimirla al máximo buscando hacer historia a edad temprana. Nunca te diría que no, no se quejaría de la dureza de los entrenamientos, y siempre estaría dispuesta a dar un poquitos más.
Por eso hay que atarla en corto. Por eso me convierto en la madre pesada que trata de que no se salte ninguna etapa, porque su objetivo no es pasado mañana, está mucho más allá, y para ello tiene que seguir creciendo y cuidando la máquina que en suerte le ha tocado por cuerpo.
Y ella lo entiende y se deja guiar. Y tiene un entrenador que está en consonancia, y que le frena un poco los pies, que le limita el esfuerzo y que está atento para que el desarrollo esté libre de estrés.
Y a veces es tan difícil… porque todas quieren estar en un campeonato de España; y después todas quieren pasar a la final; y en la final todas quieren llevarse una medalla; y después siguen queriendo más.
Repasa el ranking español sub16 de todos los tiempos, ya aparece ella la novena con sus 2:53.95, y piensa cuántas pasaron por ahí y llegaron a ser algo en senior, y cuantas otras se quedaron por el camino.
Estamos en el camino. Y hemos llegado a esta meta volante como parte del mismo, con cuidado y con mimo, con la certeza de saber que cuenta con la materia prima para llegar lejos, en el momento que realmente se tiene que llegar, y con la esperanza de que todas las variables que no se pueden controlar se pongan de su parte en este gran intento de ser una gran atleta en su mayoría de edad.
Decía el entrenador de Hodgkinson que prefería que le llegaran atletas a los 18 con cuerpos apenas trabajados, que era entonces cuando realmente tenía que iniciarse el trabajo duro.
Hasta aquí has llegado con talento y disciplina, pero guardándonos lo mejor para el final. Hay tanto margen de mejora… Ojalá que todo lo que tenga que ver con la suerte, te acompañe, porque realmente te lo mereces.

