248º fragmento -Flexibilidad en la disciplina: sostenibilidad

No seas demasiado dura.

Date un respiro.

Sé flexible.

Pero no eches todo a perder por creer que en un instante metiste la pata, porque algo siempre es mejor que nada.

La fuerza de voluntad y la disciplina cuando te has planteado cumplir con un objetivo a corto o largo plazo están muy bien, y tienen que estar integradas en esa decisión que has tomado, para poder enfrentate a todos los sacrificios que se te puedan plantear. Pero pensar que nuestra motivación siempre va a estar al 100% es un error, porque estamos navegando en un mar que no siempre estará en calma, la mayoría de las veces no lo estará, nos arrastrarán mareas, no llevará el viento, no lloverá y el oleaje se empeñará en alejarnos de nuestro destino. Y claudicará nuestra fuerza de voluntad, y justo en el momento después de haber claudicado nos arrepentiremos, y nos sentiremos culpables, y entonces qué.

Pues entonces te recompones y rectificas el rumbo para seguir por donde te habías marcado para pasar cuanto antes el trago tan frecuente de sentirnos débiles e imposibilitados para alcanzar nuestro objetivo. Porque un momento de debilidad puede quedarse solamente en eso, en un espacio de tiempo tan corto como insignificante, pero en nuestra mano estará alárgalo más de la cuenta y realmente echar todo al traste. La disciplina nos hará volver a levantarnos.

Aunque no me guste la expresión “estar a dieta”, la usaré en este ejemplo. Si me vierais, pensaríais que vivo a dieta, y sin embargo vivo según unos hábitos de vida saludables que pueden mantenerse en el tiempo. No tengo restricciones estrictas, salvo en determinadas temporadas en las que quiera conseguir un objetivo determinado, pero en general, lo que hago, es cuidarme, y cada vez me cuesta menos porque la recompensa que obtengo supera con creces el sacrificio que tengo que hacer.

Empiezo de nuevo, imagina que estás a dieta, has decidido comer bien. Estar a dieta no puede ser tener una dieta restrictiva que no puedas llevar el resto de tu vida. Estar a dieta no es perseguir alcanzar un peso objetivo para luego, una vez alcanzada la cima, olvidarte de todo. Una satisfacción tan efímera como inútil. Lo siento.

Estás a dieta y un día tienes una boda, y te permites el lujo de comer un poco más de la cuenta y cosas que habitualmente no forman parte de tu menú diario. Lo normal, sin culpabilidad, pero con cierto control, y con compensación posterior.

Estás a dieta, y de repente te entran unas ganas enormes de comerte un bollo de chocolate, y te lo comes. Pues disfruta ese momento, pero que sea una excepción, y sin arrepentimientos, que eso es una raya en el agua. No lo conviertas en lo habitual y ya está.

Mi cuñada quiere empezar a ser consciente de cómo puede cuidarse.

Una de las cosas que he observado tanto en las consultas como cuando hablo con mis amigas que continuamente piensan en ponerse a dieta es que la mayoría no tienen consciencia real de lo que comen y de cómo se distribuyen esas calorías. Así que le he dicho a mi cuñada que empiece a apuntar lo que come. El primer día ya arroja información acerca de la catástrofe que es su nutrición. Y ella no era consciente, y se sorprende. Pero aprenderemos.

En general infraestimamos las calorías que ingerimos y creemos que gastamos mucho más de lo que realmente hacemos.

2.500 Kcalorías diarias es lo que tiene mi dieta el día que hago un entrenamiento de intensidad alta., tengo que bajar a 1500-1600 los días de descanso, a 2.000 los días de entreno menos intenso… Lo que comes tiene que servir para poder funcionar lo mejor posible. Comer para vivir, de la forma que quieras vivir. Si quieres vivir tumbado en el sofá o realizando solamente actividades de la vida diaria tu gasto será bajo, lo siento, tienes que comer poco e hipocalórico. No hay magia.

No hay dietas, hay tomar consciencia de cómo hacemos las cosas, aprender, y ponerte en marcha. ¿Te ayudo?

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