93º fragmento -Personas inspiradoras: motivación vs envidia

Anoche Martina vino a llamarme a mi habitación, donde yo estaba doblando ropa, para decirme que ya habían terminado de ver su serie, que si yo quería poner el documental ese que quería ver… “Mo Farah. No easy mile”. Sir Mo Farah, con dos dobletes de campeón olímpico en 5.000 y 10.000, en Londres ´12 y en Río ´16, entre otros no sé cuantos títulos mundiales… Y sin embargo, su éxitos atléticos podrían ser solo el reflejo de una persona que ilumina a su alrededor y que brillaba ya antes de ser uno de los mejores atletas de toda la historia.

Existen personas que son inspiradoras.

Puede que te encuentres a una cerca, y que lo sea sin que tú ni si quiera lo sepas, tal vez eso sea la persona vitamina de la que te habla ese famoso libro del que todo el mundo habla ahora (un suponer, porque no tengo ni idea de lo que va, aunque parece que pueda intuirse). Para mí, que me cuesta mantener la motivación y el foco para ciertas cosas, encontrar a personas que puedan darte o contagiarte su motivación, es esencial. Me encanta pegarme a ellas y de alguna forma sentirme atrapada por ese halo de poder que te hace creer que eres capaz de todo. Mi pensamiento, cuando me encuentro a alguien con esa fuerza, siempre es el mismo: si tú puedes, yo puedo. Y no se trata de competir con ella, se trata de sentirme motivada por ella, por sus acciones, por sus logros, por su manera de ver las cosas… En parte, de alguna manera, tomas prestado eso que te sirve de esas personas generosas que no tienen ningún miedo a dar.

Mo, nacido como Hussein en Somalia, fue raptado por una banda de trata de personas que lo llevó a Inglaterra con solo 8 años, donde sirvió como “empleado doméstico” a una señora que no lo escolarizó hasta los 12 años. Tiene una sonrisa instalada en su rostro de ojos vivos que parece iluminar cualquier espacio.

Mi motivación, eso que me mueve, nunca la pierdo. Otra cosa es que la motivación vaya siempre en la misma dirección. A veces desaparece en la dirección que inicialmente te habías marcado, antes de llegar a la meta, pero necesitaré encontrarla nuevamente, aunque sea en otra dirección. Tal vez sea conformismo, o que llega un punto en el que lo que gastas y lo que recibes se iguala y se empiezan a dar la vuelta las tornas. La verdad es que no lo sé, pero tengo la sensación de que muchas veces me quedo a medio camino del objetivo que me marqué.

A mis casi 45 años pienso haber alcanzado una madurez que otros ya tenían con 25, con una certeza absoluta de hacia donde querían dirigir sus pasos y la capacidad para dirigirlos sin ningún titubeo. O tal vez eso parecía mirado desde fuera, donde no puedes ser espectador de las dudas e incertidumbres de quien parece totalmente decidido.

A pesar de esta inmadurez de la que hablo, que puede que no lo sea, me siento muy orgullosa de algo. De haber estado en movimiento y de seguir queriéndolo estar. De trabajar por aquello que me he propuesto. Pero sobre todo, me siento muy orgullosa de haber encontrado en aquellos que eran mejores, un faro al que seguir y no alguien a quien envidiar.

Mo decidió que si quería correr como los kenianos, tenía que hacer como ellos. Ellos fueron su inspiración. Luego, quiso ser ejemplo para los demás.

No envidies a quien puede motivarte. Eso sería tener un pensamiento pobre.

https://www.netflix.com/es/title/81408984

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