99º fragmento -Crisis: “hay que fomentar el consumo” ¿te preguntas por qué?

Vi unas All Stars de color beige y pensé: para mi cumpleaños.

Esta mañana escuchaba en las noticias, que a pesar del gran crecimiento económico que había experimentado la India en los últimos años, esto no había trascendido a una mejora en la cálida de vida de sus habitantes. Y es que cada vez me parece más que vivamos en Matrix.

Mi padre, harto de repetirme que vivimos en un mundo en el que tenemos que ir en la corriente, este río que nos lleva, y del que no podemos salirnos. Tal vez a veces podemos ir un poco cerca de la orilla, donde la corriente es más lenta, pero sin sufrir, sin pensar que algo podemos cambiar. Yo, viéndome cada vez más cerca de pensar que otro mundo distinto al que nos han planteado desde que nacimos es posible, y que tenemos la obligación de hacer algo para que cambie, porque a pesar de pertenecer al exclusivo club de los afortunados que han nacido en una zona privilegiada de la Tierra, empiezo a pensar que podría haber nacido en cualquier sitio, sin opciones (o con muchas menos de las que tengo yo), como esas mujeres afganas que volvieron a las cavernas de las que habían conseguido salir, con un régimen Talibán que las anula y obliga a buscarse la vida para tener escuelas clandestinas en las que seguir educándose. ¿Y qué piden? Piden protección para las que consigan salir, y que les faciliten el acceso a la educación en aquellos países que las reciban. Piden poder educarse para poder ayudar a su país.

Y es que la educación debería hacernos libre pensadores. Debería evitar que en nuestros cerebros pudieran inyectar fácilmente ideas para que los ricos sigan siendo cada vez más ricos y exclusivos, a costa de la masa, nosotros, que viviendo como borregos pastoreados por ellos, seguimos alimentando un sistema que tiene que crecer a pesar de no poder hacerlo indefinidamente, agotando un planeta que no tiene recursos infinitos (al menos no muchos de ellos) y que además, no solo nos pertenece a nosotros.

Alguien decía que vivíamos en democracias oligárquicas, porque a pesar de hacernos creer que elegimos a nuestros representantes, estos jamás nos representarán. Estarán al servicio de los poderosos y sus intereses, y en general, salvo honrosas excepciones y pequeños caramelitos que nos soltarán con una propaganda adecuada para que veamos lo bien que se portan, harán políticas que favorezcan a esos pocos que manejan los hilos.

Hay libre pensadores, que se mueven y tratan de plantar semillas que hagan ver que otra forma es posible, en la que las desigualdades se limen; seamos respetuosos con el medio ambiente; entendamos que el consumo exacerbado no es el único modo de mantener la economía que a la mayoría nos interesa; que el poder debería estar realmente en manos del pueblo y no en los bancos; que el dinero lo crean las entidades privadas a su antojo y que necesitan de nuestro endeudamiento para seguir creciendo y hacernos más esclavos…

Yo vivo en este mundo capitalista de días contados y me dejo llevar. Como quien no es capaz de ponerse a dieta (perdón, de adquirir unos hábitos de vida saludables). Consumo más de lo que podría desear y creo necesitar cosas porque me han bombardeado con miles de anuncios. Las grandes empresas multinacionales, con tentáculos extendidos por todos los rincones, insertados en el poder político, nos convierten en sus sirvientes sin que se note demasiado (creemos ser libres).

Vivimos en Matrix, pero la revolución se está gestando.

Sin que te cree demasiado agobio, ni estrés, ni desesperanza, ni cualquier otro pensamiento negativo, deberías empezar a pensar que tú tienes el poder de cambiar las cosas. Y hay tanto por donde empezar (energías renovables, transporte, consumo responsable, gestión de residuos, comercio local, aprender habilidades útiles…) que no importará que de vez en cuando te des un capricho (aunque hayas decidido vivir de manera responsable).

La educación finesa, considerada de las mejores del mundo actualmente, comenzó su revolución en los años 70. Nada ocurre de la noche a la mañana.

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