15º fragmento -Aprovéchate de mí

Antes del 1000 que las estaba poniendo nerviosísimas, se ponían de acuerdo entre ellas sobre cómo lo harían para poder llegar al límite e intentar rebajar sus marcas y, por qué no, conseguir la mínima para el campeonato nacional (3.01.00). Tres niñas de 13-15 años dispuestas a salir concentradas y valientes para no dejarse nada dentro una vez cruzada la línea de meta. Los nervios, siempre presentes, aunque no se jueguen un campeonato. Nervios porque saben que van a sufrir; por si no consiguen lo que se han propuesto; y por si fallan a sus compañeras.

Cada una tirará un 300. El último 100, quien más pueda. Los ritmos grabados a fuego. No pueden irse por encima de 18 segundos cada 100 (ve sumando: 18-36-54-1.12-1.30…)

Mentalidad ganadora, pero de todas. Yo no gano para que tú pierdas, sino que gano para que tú también ganes.

Así debería ser siempre y en todo. Con esa mentalidad probablemente todos seríamos en parte ganadores. Quizás al otro le toque en alguna ocasión la parte más grande del pastel, pero si la historia se repite hasta el infinito, en algún momento seremos nosotros los más beneficiados. La envidia, la inseguridad y la mediocridad son los enemigos de esta forma de ver las cosas. Pensar que para que yo sea mejor debe haber otro que sea peor, es una mentalidad pobre. Lo más valiente sería facilitar el máximo desarrollo del potencial de cada persona.

Y sin embargo, hay infinidad de ocasiones en la que vivimos todo lo contrario.

Aprovéchate de mí, de lo que sé, del tiempo que invertí en formarme, de los errores que cometí y supe solventar, de mi experiencia. Aprovéchate. Solo pido que tú hagas lo mismo, que dejes que se aprovechen de ti. Las personas generosas que comparten su conocimiento hacen que el mundo se mueva y avance, y crean un clima en el que apetece trabajar. Hay que estar dispuesto a dar, pero también a recibir. A ser paciente para que los que quieran aprovecharse de ti vean que no estás pidiendo un pago desmesurado (cuesta creer que alguien regale su conocimiento o su tiempo).

Correr en solitario nunca será mejor que correr ayudándose con los ritmos. Cuando vas detrás, las piernas parecen ir solas, te despreocupas y el cansancio llega más tarde.

Salieron al sonido del disparo pensando en que todas ganarían, en que tenían un compromiso, buscando el éxito y sin ningún miedo a fracasar. Eso es algo que me fascina y que intento llevar siempre a la práctica, ir en busca del éxito. Tengo grabada una frase que mi padre repetía cuando yo era pequeña: hay que estudiar para el 10. Pues para todo igual.

Ellas salieron a correr para conseguir el 10, dejándose la piel en cada 100 que pasaba bajo sus zancadas hasta cruzar la línea de los 1000 metros por debajo de la mínima nacional, explotando de felicidad y orgullo a pesar de llegar exhaustas. Se abrazaron. Rieron. Comentaron la carrera. Se echaron fotos.

Pues nada, a final de julio recorreremos España para estar en la pista de Avilés. Hasta entonces, les espera casi dos meses de ilusionante camino.

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