32º fragmento -El alcohol y sus destrozos

Otro vómito de sangre (hematemesis, dicen los médicos).

M está inestable, con tendencia al sueño, su pulso casi no se puede palpar porque apenas hay sangre que bombee su sediento corazón. Palidece, parece que se quiera dejar ir. Otra bocanada de sangre que empapa las sabanas blancas con el logo del SAS. Sangre fresca, con algún coágulo, por donde se escapa la vida. El terror en sus ojos. Se desespera, quiere levantarse e irse de allí, se agita, no entiende qué ocurre.

Ayer me escandalicé. Me vino a la mente los comas etílicos de niños y niñas de no más de 15 años que atendíamos los fines de semana en las Urgencias cuando éramos residentes. Cómo llegaban en una camilla sin que pudiéramos despertarlos de ninguna manera; cómo poníamos las inyecciones de vitaminas, el ácido fólico, y les pasábamos sueros para hidratarlos mientras llamábamos a sus padres a las 5 o las 6 de la mañana para despertarlos a una pesadilla.

Un grupo de segundo de secundaria haciendo un botellón y bebiendo hasta caer redondos. Entre trece y catorce años. Me lo cuenta mi hija, de la misma edad, sorprendida, e inevitablemente recuerdo a mi madre hablando con la vecina y diciéndole: “Una de las mejores cosas que he hecho yo con mis niños (1 niña y 3 niños que ya pasan de los 40), es que hagan deporte desde pequeños. Ambiente sano, sin tiempo para estar “esculando” trancos (creo que decía esa palabra, será de estar con el culo sentado en los trancos), ni de conocer alcohol ni otras cosas. Los fines de semana para competir”. Y no fue gratis. Tanto mi padre como mi madre “sacrificaron” tardes y fines de semana para que nosotros creciéramos sanos y fuertes, alejados de todo lo que se suponía que era normal para la edad, a veces incluso en contra de nuestra voluntad (“que no siempre hay que hacer lo que el niño quiera”)

Podemos jugar a normalizar beber alcohol y tener que escuchar “Doctora, yo no soy un borracho, bebo lo normal, pero sin emborracharme” ¿Cuánto? Le hago el recuento en UBEs (unidad de bebida estándar = 10 g alcohol) o en gramos de alcohol al día. Si solo bebe como si no hubiera un mañana los fines de semana, “binge drinking “, y fiestas de guardar, le hago la media semanal, pero que sepa que puede ser aún peor.

Por supuesto que probamos e hicimos el imbécil con el alcohol (algunos más que otros), pero mucho más tarde que aquellos cuerpos aun sin formar y sin ninguna experiencia para tener una adecuada opinión propia. Mis hermanos y yo teníamos un escudo que nos protegía, aunque otros lo interpretaran como una pena por todo lo que nos estábamos perdiendo (los colegas).

Un consumo por encima de 2 UBEs/díá en mujeres o de 4 UBEs/día en hombres, son niveles de consumo de riesgo. El bajo riesgo se sitúa por debajo de 1 y 2 UBEs/día respectivamente. Los menores de 18 años no deberían consumir alcohol nunca. La edad media de inicio en el consumo de alcohol en España es de 14 años. Los jóvenes que consumen alcohol tienen mayor riesgo de dependencia a alcohol y otras drogas, más probabilidad de fracaso académico, mayor probabilidad de accidentes, mayor probabilidad de relaciones sexuales de alto riesgo… Creo que es suficiente para que los padres estemos presentes y pendientes.

“Bebo 4 tercios y un carajillo por la mañana, y si encarta, una copa por la tarde” 7-8 UBEs. Por supuesto que no eres un borracho, tu cuerpo se ha adaptado a ese consumo, pero no por eso deja de ser perjudicial ni deja de destruir neuronas, hepatocitos y nuestros maravillosos sistemas antioxidantes. Un enemigo invisible, como el azúcar y la tensión.

M tiene 45 años y bebe lo normal desde que tenía unos quince. Su hígado, sufriendo en silencio, se ha ido regenerando una y otra vez en ovillos fibrosos cada vez más anárquicos que comprimen los vasos sanguíneos que pasan a través de él. La sangre ha tenido que buscar otros caminos más tortuosos y peligrosos por donde pasar. Una bomba de relojería. Él no se ha notado nada. Una variz que no localizamos en el esófago ha comenzado a sangrar como si fuera un grifo abierto exanguinándolo y no damos abasto para reponerla. Ni los fármacos ni la endoscopia urgente consiguen cerrar el orificio por donde se escapa su vida.

ANEXO

https://www.sanidad.gob.es/campannas/campanas11/alcoholenmenoresnoesnormal/sabias.html

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