39º fragmento -Métodos surrealistas para dejar Kgs practicados por “médicos”

“Si quiere, le pongo un grifo en el estómago, y usted elige cuanta comida pasa a ser absorbida y cual desecha una vez haya pasado por su esófago”.

Cuando creía que lo había visto todo para luchar contra la obesidad, surgen “técnicas” que me dejan ojiplática y me avergüenzan de mi profesión cuando se presentan en un congreso de la especialidad, o en los programas matutinos por médicos a los que les encanta el postureo y comentan sus bondades como auténticas eminencias.

Parece que aquí entramos en el vale todo mientras tengamos público que lo pague:

1. Coserte una malla (no sé que tipo de tejido es realmente) en la lengua.

La única diferencia con coserte la boca es que al menos te permite hablar.

El resultado es que es tan desagradable comer con algo cosido a la lengua que evitarás hacerlo, al menos al principio, y al menos la mayoría de las personas, porque ciertamente, somos capaces de adaptarnos hasta a lo más impensable, y el apetito no es un enemigo que se deba subestimar.

Por cierto, este método fue objeto de un mini reportaje en los telediarios nacionales. Inaudito.

2. Ponerte una sonda nasogástrica conectada a una bomba de infusión de nutrición enteral.

Te pasamos una sonda al estómago a través de la nariz (más gruesa que la que te ponemos para realizarte las pruebas de secreción de ácido de las que tanto te quejas por incómodas) y la conectamos a una bomba de infusión de nutrición enteral que llevarás como una mochila (una papilla parecida a la que deben tomar los astronautas). Infusión continua, para que no falte alimento, reduciendo las Kcalorías diarias introducidas hasta las 600-800. Por cierto, prohibido comer por boca.

No sabemos si no tendrás hambre por esta alimentación magistral, o por la molestia de tener una sonda pasando por la nariz-faringe-esófago.

3. Hacerte una gastrostomía (el túnel desde la cavidad gástrica a la superficie de la piel, para pasar una sonda)..

Te realizamos el mismo procedimiento que a aquellos que ya han dejado o no pueden comer por boca, pero con más dificultad, porque como te lo haces para adelgazar, tendrás un buen panículo adiposo entre el interior de tu estómago y la superficie de la piel (traducción: mayor número de complicaciones). Además, en este caso, no será para introducir alimento. Básicamente, te pondremos un grifo en el estómago que lo comunicará con el exterior.

Ventaja: podrás comer todo lo que te de la gana, porque así como los romanos usaban el vomitorium para poder seguir comiendo, tu podrás abrir tu recién implantado grifo para vaciar el estómago sin la tediosa y desagradable tarea de tener que provocar la arcada y el vómito (por cierto, parece que esto ha dejado de ser romántico, lo de los romanos dicen que es un bulo extendido).

Mientras damos publicidad a estos métodos que bien podrían ser del medievo, olvidamos la importancia de la educación física en las aulas, de la promoción del deporte en una sociedad cada vez más sedentaria, de la educación sobre la nutrición para padres y niños, y fabricamos enfermos.

Como decía mi querida Amelia, menos plato y más zapato. Aunque parezca una visión simplista (no tanto, ni tan pecaminoso, como querer ponerse un desagüe en el estómago).

Deja un comentario