67º fragmento -Mª Carmen quiere ser protagonista (Enamorado por un pedo)

Mª Carmen se pasa las mañanas riéndose de mí y haciendo mundanos los fragmentos que escribo, quitándole todas aquellas características que los puedan hacer mínimamente literarios para traducirlos a un lenguaje más burdo, exentos de toda poesía, como si a mí me importara lo que dice. Me da igual. No tiene conocimiento ninguno. Anda celosa porque lleva demasiado tiempo sin salir en uno de ellos y ya no sabe que inventar para volver a aparecer. Sigue teniendo el don (la quiero a pesar de todo).

Aurora se empeña en que escriba sobre mi historia de amor, lo ha hablado con Mª Carmen y ambas están de acuerdo en que algo debería escribir acerca de cómo empecé mi relación con Alejandro (sobre todo Aurora, que no tiene ni idea de cómo fue, porque Mª Carmen no tiene dudas de que lo enamoré con un pedo).

Y así hemos pasado la mañana del día después de 15 años desde que me casé, escuchando tonterías, y diciendo otras en los tiempos muertos de transición entre pruebas, como si se tratara de una manera de desestresarnos entre historias que te dejan con cuerpo desposeído de alma (o al contrario), cabreadas por lo injusta que puede ser la vida para algunas, con todos nuestros problemas empequeñecidos hasta tal punto que parecen desaparecer por completo.

Mª Carmen, tan pragmática para casi todo, menos para ella misma (¿se enfadará por esto?). Y es que ella sí que puede con todo, no yo.

15 años pasan tan rápido, y a la vez dan para tanto. Nuestras vidas se me aparecen como dos líneas que siguen una trayectoria que inicialmente se superponía. El enamoramiento llegó sereno, no fue un amor arrebatador, casi fue por casualidad, pero dulce, como si fuera lo que tenía que pasar cuando tal vez ninguno de los dos hubiera esperado que pasara, y esas trayectorias que venían de dos galaxias distintas, decidieron quedarse pegadas como imanes desde la primera noche en la que él tenia el flequillo demasiado largo, y a a mí me molestaba que le tapara los ojos, recolocándoselo sin ninguna otra intención que no fuera su bien. Al día siguiente solo nosotros aparecimos para ir a Cabo de Gata y pasar el día tendidos en la arena, descansando de trasnochar. Y algo habría, porque los días se sucedieron tomando café en un sitio con música demasiado alta para hablar, pero donde las manos jugaban a conocerse hasta justo antes de que él volviera al trabajo.

Cuando no había pasado ni un mes, algo estalló dentro de él, y cada uno regresó a su galaxia. Solo fue una semana.

No era un amor arrebatador. Era tranquilo pero seguro. Un poco incierto en este segundo tiempo, pero solo al principio, antes del pedo.

Un fin de semana en una casa rural con amigos, casi de rebote porque faltaba una pareja. Comer, reír, jugar, beber (beber demasiado)… lo normal. Un cambio en la forma en la que me miraba. Lo vi claro cuando despertó la segunda mañana, nunca antes me había mirado así, supe que había empezado a quererme antes de que me lo dijera.

Yo, que jamás me tiro pedos, salí a pasear por los alrededores después de llevar un día comiendo y bebiendo sin parar. Nos quedamos medios dormidos encima de una piedra bajo el débil sol de otoño, disfrutando de no hacer nada. Regresamos subiendo pequeños repechos, yo delante. Creía que no se había dado cuenta.

Tiempo después, recordando el fin de semana en el que se enamoró como si hubiéramos apretado un botón él confesó, se había enamorado por un pedo. No podíamos reírnos más. Aún nos reímos cuado nos acordamos.

2 comentarios en “67º fragmento -Mª Carmen quiere ser protagonista (Enamorado por un pedo)”

Deja un comentario