Imagina el día de tu funeral.
Estás en el ataúd, quien sabe si con la tapa abierta o cerrada, y la gente acude a despedirse o a darle el pésame a tus seres queridos. ¿Quién iría? ¿Qué dirían? ¿Estarían triste o aliviados?… Ejercicio propuesto por SR Covey.
No suelo leer libros de desarrollo personal y demás, pero creo haber comentado que una vez cayó en mis manos (a través de Mª Carmen) el bestseller de Stephan R. Covey (creo que ya ha fallecido y ha dejado el legado a uno de sus hijos), con un título que te tiraba de espalda: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. Y aunque es un libro que ya tiene sus años, sus enseñanzas, o la guía que quiere ser para el que lo lee, es totalmente aplicable al momento actual.
Lo puedes leer del tirón, pero creo que es más aprovechable si vas leyendo poco a poco y aplicando lo que dice. A mí por lo menos me sirvió, y alguna que otra vez acudo a él para consultar algunas cosas que me pareció leer no del todo consciente de ellas. Además, te ayuda a entender muchos conceptos con ejemplos que podemos encontrar en nuestra vida.
Parece que le esté haciendo publicidad, pero no. Sin embargo, sí que tengo que decir que muchos de los libros posteriores, de los que he podido leer la sinopsis (porque no he leído ningún otro después, de este tipo), me han parecido una repetición de lo mismo, al igual que las charlas que dan los coaches o expertos en este tipo de “psicología positiva”.
El problema está en cuando tratas de leerte estos libros como el que se lee la dieta que le acaban de poner y espera que de alguna manera todo pase a forma parte de su persona sin haber movido un dedo. Así como cambiar de hábitos, en cuanto a la dieta, me está costando bastante, ser proactivo, no procratinar, vivir con un fin en mente, tener mentalidad ganar-ganar, pensar con una mentalidad de abundancia… también requiere de un esfuerzo continuo. Hay que vivir de forma consciente, sin dejarse llevar, atento a las oportunidades, y con un propósito. A veces, resulta mejor si lo escribes, aunque posteriormente tengas que retocarlo.
No me gustó ese ejercicio que proponía en uno de los capítulos, lo de pensar en el día de mi funeral.
Entiendo que quiera que ese sea el punto de partida para muchos que quieran iniciar un cambio en su vida que les haga sentir más plenos, pero a mí me pareció una tontería soberana. Yo no vivo pensando en el legado que dejaré, en lo que los demás puedan pensar de mí, en si se entristecerán o no cuando yo muera.
Sé que mi comportamiento y mi forma de vivir para nada tienen que satisfacer a todos los que me rodean, y mucho menos a los que ni si quiera están cerca, pero vivir preocupada por eso sería como fijarse continuamente en los likes y los corazones.
Supongo que cada uno experimentará la vida de forma muy distinta, pero para mí está claro que hay que vivir acorde con unos principios y valores que deben sustentarlo todo, en un mundo en el que las relaciones no son sencillas porque cada uno venimos con nuestra mochila llena y poco dispuestos a soltar lastre.
Seguro que muchas veces no lo consigo, pero mucho más seguro es que lo seguiré intentando.

