Los comienzos nunca son fáciles, pero lo que si tienen que se siempre son… ilusionantes.
En esta semana hemos afrontado la vuelta al cole de las dos más pequeñas, la vuelta al trabajo de mí misma, la segunda semana de trabajo de Alex, los primeros días de tercero de secundaria de Daniela y, como no, las extraescolares, la ocupación del tiempo libre, o como lo quieras llamar, en nuestro caso, multideporte.
Me considero directamente responsable de que mis hijas afronten este comienzo con toda la ilusión del mundo.
Claudia, a poco más de un mes de cumplir 6 años, comenzando primero de primaria, me azuzaba desde mitad de agosto para ir a comprar sus libros y materiales. Ella misma cogió su listado y me lo enseñó. “Tienes que repasar lo que tienes, y le haces una X, para no comprarlo de nuevo”, le dije. Y para mi sorpresa, ni rechistó. Se fue con su lista y rebuscó en sus cajones del escritorio haciendo una X en lo que tenía, y preguntando a su hermana mayor por alguna cosa que no encontraba. Si ésta decía que tenía que mirarlo, ponía una D al lado del material correspondiente. Al final, más de la mitad del listado estaba tachado, y yo le decía, ¡madre mía! todo lo que has conseguido que nos ahorremos. Ella respondía con una sonrisa de oreja a oreja. ¿Cómo le iba a decir que no?. Al coche, y a la papelería directas, “que ya empiezo primero, mamá”.
“Elegid deporte” (solo para las dos chicas, que Daniela ya está enchufada a correr y no hay quien la pare). Martina nunca sabe. Siempre es un mar de dudas. No quiere o no puede decidir. Todo le gusta o le disgusta, y siempre pone la pelota en tu tejado. El atletismo, como deporte al aire libre que practican en grupos de niños y niñas, desarrollando todas las cualidades físicas, sigue siendo nuestra primera elección, y a partir de ahí, hay que rellenar el resto de los días con actividad física (es la familia que les ha tocado). Ellas aceptan (aunque no siempre fue así). Ya tienen sus amistades, es un tiempo de juego, y aprenden todas las disciplinas atléticas. Es como probar varios deportes en uno. Martina no sabe. “¿Vóley?”. Y vuelve a dudar y a recular con todo tipo de excusas, pero al final acepta probar (en ello estamos). Claudia lo tiene claro, gimnasia artística. Lleva desde antes del verano buscando vídeos de Youtube para ver que ejercicios tiene que hacer para hacer gimnasia. Hoy ha empezado. Dos horas que se ha pasado dando botes de un lado a otro. Hace una semana se había puesto la ropa pensando que ya iba a empezar (la que hereda de sus hermanas), y no podía esperar.
Daniela, haciéndose mayor, lleva entrenando conmigo unas cuatro semanas. Creo que este año ya me pasa (me resistiré todo lo que pueda). Es increíble su motivación, su determinación, y su afán por hacerlo lo mejor posible.
Esta semana está siendo agotadora.
Yo, de guardia, me he perdido el primer día de gimnasia de Claudia, pero ella me lo cuenta con pelos y señales, enseñándome orgullosa como ha ido vestida con la malla que perteneció a Daniela, y de que forma se la ha quitado sin ayuda cuando ha ido a hacer pipí, y dándome la razón en lo que le dije de que haría nuevas amigas.
Llego a casa con todas las prisas para ducharlas, cenar, preparar mochilas… y escuchar su día. El día de cada una de ellas. Lo que quieran contarme. Y las veo felices y emocionadas con el inicio de este año 2022/23, con sus nuevos maestros, con los juegos que hacen, con los compañeros que tienen, con los nuevo amigos, con probar deportes nuevos…
Los inicios son muy emocionantes. A partir de ahora, a mantener la emoción.

