138º fragmento -Correr rápido y repetido o largo y continuo (high intensity interval trainning)

Hubo un tiempo en el que practicaba cualquier disciplina deportiva que se me pusiera a tiro, sin ningún objetivo por competir, pero si para que no se aletargara mi cuerpo, y sobre todo, preocupada con la idea de no controlar mi peso, o con que la flacidez se apoderara de mis muslos.

El caso es que lo más fácil era salir a correr. Sin ninguna pretensión, inicialmente, pero después, poco a poco, uno compite consigo mismo para llegar más lejos o hacer ese recorrido más rápido.

Hubo una época en la que mis días de actividad física no podían ser más monótonos. Solo salía de mi casa y llegaba a la Universidad, guiando mi zancada por las sensaciones que ese día tenía. Siempre los mismos kilómetros, pero con distinto ritmo. A veces despacio, otros con ritmo sostenido, algunas veces progresivo… dependía de con quien fuera y del tiempo que tuviera. Eso sí, respirar el mar ya me daba la vida.

Un día se puso de moda el HIIT (high intensity interval trainning), más usado en el argot de los gimnasios y por los youtubers , que colgaban sus sesiones en vídeos de 10 a 20 minutos, en los que con una cuenta atrás realizaban un circuito de 6-10 ejercicios durante 30-45 segundos, para descansar 15-30 y continuar con el siguiente, ayudándose de sacos pesados, pesas suecas, mancuernas, gomas elásticas, fitball… y toda clase de artilugios pensados para ofrecer resistencia o poner a prueba tu equilibrio, que al finalizar el vídeo te ofrecían comprar en un enlace. Me encantaban esos vídeos. Te permitían hacer ejercicio de alta intensidad en muy poco tiempo, entrenando fuerza y cardio al mismo tiempo.

Entonces también se pusieron de moda los artículos que hablaban acerca de que tipo de ejercicio era más beneficioso desde diferentes puntos de vista (cardiovascular, pérdida de grasa, aumento del metabolismo basal, mejoría de la capacidad aeróbica…), y muchos de ellos sugerían que el entrenamiento tipo interválico podía ser más beneficioso en muchos aspectos.

En realidad, se complementan.

Está bien correr un día a un ritmo en el que puedas ir hablando, un ritmo regenerativo, pero también está bien alternarlo con este tipo de ejercicios en el que trabajas como si no hubiera un mañana durante menos de un minuto, para descansar lo justo para cambiar de ejercicio y continuar. Parece ser que aparte de trabajar más la fuerza muscular con este último, también ejercería un efecto como de aumento del termostato de nuestro cuerpo. Parece ser que así como el ejercicio continuo de intensidad moderada te ayuda a quemar calorías durante el tiempo que lo practicas, el interválico podría ejercer una doble, o más bien triple acción. Por un lado aumento de la masa muscular; por otro lado quemas calorías mientras lo estás realizando; y por último, se consigue un aumento del metabolismo basal que puede mantenerse hasta 24 horas (donde fundamentalmente quemarás grasas).

Por eso, tal vez si te estás planteando hacer ejercicio para dejar peso, no deberías desechar la idea de realizar este tipo de entrenamiento, mucho más divertido, completo, y haciéndolo bien y supervisado, seguramente menos lesivo que salir a correr cuanto más tiempo mejor.

Yo lo asemejo a cuando llega la época de las series. El cuerpo cambia por completo, y casi hay que luchar por no perder demasiado peso (aunque la suma final de los kilómetros realizados sea inferior a cuando rodaba en pretemporada). La grasa va desapareciendo y deja ver los músculos, dejando un “cuerpo rajado”.

Hacer un ejercicio interválico no es nada difícil. Incluso lo puedes hacer si solamente sales a correr. Basta con que alternes pequeños tramos de ritmo más rápido durante el cual no podrías hablar, con otros tramos que te sirvan para recuperar. Además, si te gusta correr, también mejorarás tu ritmo en los rodajes largos.

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