“Hoy dormiré con la mujer de más de 45 años que ha corrido el 800 en una pista cubierta más rápido en todo el mundo”, dice Alex. Y aunque dicho así suene bastante impresionante, y cuando miro quien lo tenía anteriormente me impresione bastante más, no puedo dejar de pensar que esto es solamente algo más en el camino para conseguir el verdadero objetivo.
No quiero decir que no me haga ilusión, por supuesto que sí, que tiene su valor y sus horas de entrenamiento le he echado, con más ilusión que sacrificio, eso sí, que muchos me dicen que tengo que tener una fuerza de voluntad increíble, pero yo hace tiempo que aprendí que más que eso, era disciplina. Lo leí y me gusto. La disciplina es la que te lleva a hacer las cosas cuando no te apetece, incluso cuando falla tu fuerza de voluntad. Elige tu objetivo, obsérvalo, busca el camino para lograrlo (que la mayor parte de las veces será sinuoso y lleno de altos y bajos).
En ese camino es indispensable estar alerta y saber reconocer señales de que algo no va bien, o de que esto otro va divino. Con el objetivo en mente, todo aquello que pase por delante de ti puede ser una oportunidad que incorporar a tu mochila de caminante, y quien sabe, quizás te permita atajar o enfrentarte a aquello que surja con mucha más fuerza.
Mi récord del mundo en categoría máster me ha permitido chatear con Mayte Martinez (a la que adoro como persona y deportista), recibir tantas felicitaciones que siento no haber dado respuesta a todas, salir en medios de comunicación y hacer de este deporte que tanto amo y que a veces parece invisible a los ojos de los demás, sea noticia. Si, yo, una mujer de 45 años para la que ya no hay una carrera deportiva que la lleve al más ansiado de los premios de cualquier atleta, las Olimpiadas, he batido un récord del mundo haciendo una marca que quizás me permita estar compitiendo con la élite nacional absoluta (aun me quedan más intentos para mejorarla) una vez más, algo que hace tan solo tres años, me habría parecido impensable, y que ya he logrado en 3 ocasiones.
Y sin embargo, estos resultados son solo eso, resultados, lo más visible para el público, lo más efímero, y aquello que disfruto de una forma más serena, porque mi verdadero disfrute, el que me llevo cada día, es acudir a la pista a entrenar, ir limando aquellas cosas que creo que aún pueden ayudarme a mejorar, sentirme fuerte y empujando con fuerza el tartán, no perderme un entreno aunque diluvie, sentir que los demás piensen que si yo puedo, ellos y ellas también, que se hable del atletismo y se piense en los más jóvenes, en conseguir que ellos hagan del deporte una parte importante de su vida y para toda la vida…
Pienso que es hermoso que alguien se pueda sentir identificado con lo que haces, esperanzado, motivado, reflejado…, o que incluso sea el acicate que necesitaba para levantarse y echar a andar hacia su sueño. A mí me pasa. Me pasa eso de conocer a gente de la que quiero llevarme algo que me parece fantástico, ya sea de su forma de ver las cosas, su manera de actuar, su empeño o su generosidad… En lugar de quedarme envidiando cómo son o qué tienen los demás sentada en el sofá, prefiero levantarme y empezar a trabajar en esa dirección.
El récord del mundo F45 llegó casi sin proponérmelo, supongo que es una unión de talento oculto, disciplina, y poco desgaste por mi largo descanso atlético (casi 16 años). Quién sabe.
Seguiremos bailando mientras nos dejen, y luego, cambiaremos de actividad.

