209º fragmento – Yo era buena antes de serlo

Yo ya era buena antes de que vosotros pensaseis que lo era.

Era buena desde el día en que decidí bajar de las gradas para andar correteando por el césped primero y por la pista después, intentando seguir el ritmo de los calentamientos del grupo de adolescentes que me acogió como si fuera una más de ellos.

Yo ya era buena cuando un año antes de tener a mi primera hija decidí preparar una media maratón con el único objetivo de acabarla por debajo de 1 hora y 45 minutos por las calles de Almería, y con una rutina poco o nada adecuada de entrenamiento que como la que llevan la mayoría de los globeros (runner en la metodología más moderna) de ir corriendo cada día un poco más largo y/o un poco más rápido, olvidando que durante un tiempo, había sido atleta y había llevado entrenamientos reglados que iban mejorando cada unas de las cualidades que sustentaban la resistencia, que nunca fue mi fuerte.

Recuerdo los ritmos controlados en la pista, progresivos, en los que Guillermo me pedía un poco más mientras me costaba la misma vida continuar dando vueltas al anillo del viejo Vallehermoso. Odiaba profundamente esos entrenamientos. Empiezo a amarlos.

Yo ya era buena cuando pisé los tacos para salir en un 400 ml, con mucha vergüenza, 16 años después de haberla abandonado, con cuerpo de consistencia chicle y abdomen incapaz de mantener en su sitio, desastre de 3 partos, el último de ellos con un embarazo en reposo que dejó mis piernas cual lenguados. Ya era buena entonces, porque ponía todo el empeño, escuchaba a mi cuerpo, e iba avanzando poco a poco, sin prisas, conquistando objetivos para cambiarlos por otros más ambiciosos. Siempre mirando adelante. Celebrándolo todo, desde poder correr un poco más, a ir recuperando el tono de mi abandonado cuerpo.

Ya era buena cuando no conseguía pasar de la serie B en los campeonatos de Andalucía, cuando volvía de ver correr a Daniela en Lepe el cross para llegar justo a tiempo de ganar esa final B que me supo a gloria, con un 2.20 más celebrado que el récord del mundo F45. De allí salí queriendo estar en la final A. En el verano siguiente estaba ganando el Campeonato Andaluz de 800 al aire libre como si se tratara de un mero trámite. Esas carrera, no saben tan bien, supongo que tendrá que ver con que la satisfacción está en conseguir aquello que ha necesitado de mucho esfuerzo y sacrificio, y aquello vino casi regalado.

Ahora que soy buena también para los que lo pensáis, sigo teniendo mis íntimos objetivos en esto de correr, en esto de hacer endoscopias, y en esto de vivir, tratando de hacerlo siempre lo mejor posible, porque no le encuentro sentido a hacerlo de otra manera.

Por todo esto me gusta tanto el camino, disfrutar de todo, ponerlo todo en contexto, seguir avanzando. Cada uno es conocedor de sus posibilidades, del trabajo realizado y de la capacidad de seguir mejorando. No hay que conformarse con menos.

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