304º fragmento -¿Tomas colágeno oral?

Una de las cosas que peor llevo, en esto de hacer deporte de forma insana, son los dolores articulares, tendinosos, y musculares que van apareciendo a lo largo de la temporada. Cuando se intensifica el entrenamiento porque estás dando más caña de la deseada a un aparato locomotor que vive con tristeza la merma de producción de colágeno que se produce con el paso de los años (a los 40, tu cuerpo fabrica la mitad de colágeno que a los 20); cuando pisas un poco el freno entre mesociclos o al final de temporada, porque los disbalances de fuerzas, o el aflojamiento del cuerpo, parece que da pie para que las articulaciones e inserciones tendinosas, hasta entonces casi mudas, comiencen a quejarse.

Terminé prematuramente con un dolor glúteo profundo izquierdo una temporada que estaba siendo de 10, llegando a pensar que no se me iba a quitar. Descansando parecía que me dolía más. El pie derecho se unió a la manifestación dolorosa de un descanso forzado. Cambié de zapatillas y confié en las palabras de Roberto. Poco a poco, conforme vayamos cogiendo la forma, irá desapareciendo.

Siempre me pareció bastante raro que tomar por boca colágeno pudiera mejorar de alguna manera las afecciones articulares. Y a pesar de eso, ahí estaba el anuncio de Colágeno Ana María Lajusticia a horas prime en televisión, y en la encimera de mi madre y de cualquier otra persona con dolores articulares, desesperadas por poder pasar el día y la noche libres de “¡Ays!”.

El colágeno es una proteína con una parte de hidratos de carbono. En realidad, en nuestro cuerpo hay unos 19 (XIX según nomenclatura) tipos de colágeno. Es la proteína más importante de nuestro cuerpo, de nuestro tejido de sostén, de nuestros huesos, de nuestro rostros tersos y jóvenes, de nuestros tendones elásticos y cartílagos hidratados… Y con el tiempo, pues va desapareciendo. Desaparece o se empequeñece nuestra capacidad para fabricarlo a pesar de que tengamos toda la maquinaria y todos los ladrillos necesarios para hacerlo. Por eso, en parte, nos vamos avejentando. Por eso recurrimos a inyectar colágenos y sucedáneos en nuestro rostro y en nuestras articulaciones.

Pero, ¿y el colágeno oral?. Si me tomo colágeno por boca, ¿cómo llega al lugar donde tiene que hacer el efecto?.

Pues no llega. Lo siento.

El colágeno, como cualquier otra proteína que ingerimos se va a absorber por nuestro tubo digestivo en forma de aminoácidos. Ni siquiera se trata de una proteína con alto valor biológico, como puede ser la del huevo, sino que le faltan algunos aminoácidos esenciales.

En parte me sentía engañada. Hay colágeno oral por todas partes y de mil casas distintas ganando cantidades astronómicas de dinero bajo el lema “mal no te va a hacer”. Pensando que si tanto se vendía, a lo mejor yo estaba equivocada, investigué en la literatura científica, y me encontré con un artículo de opinión de un estadístico de la Universidad de Austin, aficionado a correr, que se había hecho la misma pregunta que yo. Destripó los estudios publicados sobre los efectos del colágeno oral en el dolor secundario a artritis y otras artropatías, y encontró más confusión y desilusión. Nada lo avala. Todos los estudios dejan mucho que desear, y los que salen con resultados negativos no tienen por qué ser publicados (no existe un registro previo del ensayo como ocurre con los fármacos).

Y pensé en mi padre cuando era joven. Cuando se metían con él porque pronto le auguraban una calvicie completa, a pesar de llevar una melena sesentera, y él invertía muchos esfuerzos en comprar cualquier cosa que saliera al mercado asegurando prevenir la caída del pelo, aplicándoselo tal y como se aconsejaba sin saltarse ningún paso. A día de hoy, con 70 años recién adquiridos, conserva su pelo tapizando toda la superficie que le corresponde (aunque ya con menos fuerza que en la juventud). Sus dos hermanos lucen calva.

¿Y si me lo tomo? Está categorizado como suplemento nutricional, y la mayoría suelen acompañarse de otros compuestos como el manganeso o la vitamina C (necesaria para la síntesis de colágeno endógeno).

A pesar de mi escepticismo manifiesto cuando hablo con mis compañeros de entreno, Inda, me ha traído uno de su tienda para que lo pruebe. Sabe que sigo algo fastidiada con el tobillo derecho y a él le ha ido bien en su dolencia similar. Manolillo se toma colágeno desde hace mucho tiempo para que no le duela su maltrecha rodilla y está muy contento y no piensa dejarlo. Mi madre es creyente también.

Será el efecto placebo. Tendré que tomármelo con fe.

Researching collagen to help his achy knees, a statistician explores the painfully weak evidence

Deja un comentario