236º fragmento -“Me falta motivación”, pues a buscarla

De 100 atletas olímpicos, corredores, solamente 18 correrán por una motivación intrínseca. “Porque sí”.

Los demás, tendrán una motivación por poderes, insertada por otros, alimentada por sus padres, su entrenador, o vete tu a saber por quien. Poco efectiva y duradera. Otros vendrán rebotados de otros deportes que antes quisieron hacer pero para los que no tenían un talento o una suerte suficiente, y tuvieron que quedarse con el segundo plato.

¿Cuántas personas conoces que tengan una motivación intrínseca para hacer algo? Yo diría que poquitas. Quizás porque no han sido capaces de encontrar aquello que realmente les mueve sin poder encontrar explicación de por qué es así. Simplemente me satisface.

El mundo, pensado desde este punto de vista, es como un escaparate en el que encontrar lo que despierta en nosotros un interés jamás antes conocido. Este escaparate puede ser más o menos limitado en extensión dependiendo de muchos factores: el lugar donde vivas, la gente de la que te rodees, la suerte que tengas, la curiosidad con la que naciste… Está claro que cuanto más te muevas y más gente conozcas, más indagues, más investigues… más probabilidades de encontrar ese algo que despierte en ti esa motivación que nace de lo más profundo, sin que nadie tenga que animarte a pasar 5 horas seguidas leyendo, haciendo, o practicando aquello que te atrapó.

No encontrar una motivación intrínseca tampoco me parece que sea un problema y deba generar en nadie un dolor de cabeza, frustración, o pérdida del sentido de la vida… Al contrario, la mayoría nunca tendremos esa sensación de “el correr porque sí” de esa minoría de corredores olímpicos.

Por otro lado, estoy convencida de que si te quedas en lo más superficial, en el conocimiento sin probar, es poco probable que puedas encontrar algo que realmente te apasione. Esto se ve mucho cuando los niños comienzan a hacer algún deporte y se les cambia a la primera de cambio porque no quieren ir. Es más probable que te apasiones cuando das la oportunidad, un tiempo prudencial.

Cualquier tema que quieras abarcar, visto desde fuera, puede parecer simple y poco atractivo, y sin embargo, cuando te adentras en el conocimiento del mismo, se abren ante ti mil posibilidades, como las ramas de un árbol, con infinitos caminos que elegir… mira que es difícil que entre tanta variedad no encuentre uno su sitio.

Al cuerpo hay de darle su tiempo. El rechazo inicial no puede ser la respuesta definitiva, y hay que seguir intentando.

Martina no quería hacer vóley por nada del mundo. Fue obligada, pidiéndole antes por favor mil veces que probara. Casi engañada, con todo el empeño de su madre y de su padre. “Nunca sabrás si te gusta si no lo pruebas”. Reticente, enfadada, casi llorando, probó. No puede haber niña más feliz aprendiendo a dar toques a una pelota para pasarla por encima de la red.

Yo, fácilmente apasionable, tengo un gran problema. Me gusta casi todo lo que descubro, y me encanta probar cosas nuevas, tirar del hilo para ver que hay detrás, seguir investigando, ampliando conocimiento o mejorando destrezas.

“Me falta tener una motivación”, tal vez, lo que haga falta de verdad sea seguir ampliando ese escaparate, porque además, solo así podremos descubrir cual es nuestro talento, porque todos tenemos uno, o incluso varios.

3 comentarios en “236º fragmento -“Me falta motivación”, pues a buscarla”

  1. Antonio Bruno Broncano

    Quizás tu motivación intrínseca sea el crecimiento personal, la satisfacción propia que te lleva a conocer, que genera más satisfacción y que te lleva a seguir conociendo y creciendo. Ojalá todos encontrasen eso en cada actividad o, al menos, en las principales. La motivación intrínseca siempre es más deseable por el hecho de que, cuando nadie te mira o te refuerza, sigue moviéndote.
    Bonitas reflexiones Alejandra.

  2. Eso que llamas motivación intrínseca me parece tanto como encontrar tu vocación, aquello que harías aunque no te pagaran, y como bien dices, encontrar una u otra, si bien creo que solo está al alcance de algunos, no es necesario para ser feliz.

Deja un comentario