249º fragmento -Empiezo a cuidarme: y te suicidas

Muchos no lo harán porque no quieran, porque no sea su momento, porque son incapaces de entenderlo, la mayoría simplemente les da igual… No quiero saber nada de ellos, la elección es de cada uno, individual. Pero, ¿y aquellos que no lo hacen por desconocimiento?

“D” quiere volver al camino que piensa que es mejor.

Muchas veces, cuando deseas alcanzar algo, tienes que estar totalmente preparado.

Hablando con mi amiga Marta de Madrid, creíamos ambas que ese era uno de los ingredientes básicos para que ahora pudiera estar corriendo como cuando tenía 22. Nada me distrae de mi objetivo, lo he incorporado a mi vida de la mejor forma posible, me hace sentir plena y feliz, y sé sobre deporte y nutrición mucho más que con 22.

Una de las perores cosas que nos puede pasar cuando emprendemos un viaje hacia donde sea, es la falta de previsión. Últimamente todo lo veo desde un punto de vista de eficiencia. El tiempo, que es oro, tiene que ser bien empleado, y no estoy dispuesta a malgastar ni un solo segundo de él, que cuanto más años pasan, más caro es el precio de mi hora, que me quedan menos que aprovechar.

La falta de previsión y la prisa que tenemos por llegar a donde sea que queramos llegar nos hace no buscar la información adecuada, y además creemos que conductas super intensas que consigan resultados inmediatos nos lanzarán al estrellato porque nos dotarán de esa motivación necesaria basada en resultados admirables, pero realmente irreales e insostenibles, y muchas veces abocados al fracaso absoluto. Es como construir una casa sobre ningún pilar.

“D” me enseña como ha pensado iniciar el cambio y admiro su determinación y su planificación, pero al mismo tiempo, veo tantos errores, que irremediablemente me hacen preguntarme cuanta gente querrá iniciar un cambio en sus hábitos de vida y no sabrá por donde empezar, o lo que es peor, cuantos creerán que lo saben todo cuando realmente tiene carencias en conceptos, o han leído en sitios equivocados, o han seguidos modas, o dietas, o consejos… que no eran para ellos.

Llevo mucho tiempo, toda mi vida tal vez, mucho más en los últimos años, interesada por todo lo que tiene que ver con la nutrición y el ejercicio físico. Mucho leído en libros y revistas científicas. Mucho incorporado a mi vida. Me interesa y me parece fascinante al mismo tiempo. Hay pautas sencillas que todo el mundo debería conocer, pero tal vez lo sencillo sea bajo mi prisma, desde los cimientos que tengo por haberme dedicado al deporte toda mi vida y al campo de la salud como médica.

Las prisas no nos llevarán a ningún sitio, porque los cimientos requieren de su tiempo. Hay que empezar a construir bien la base, para luego seguir progresando.

La salud, estar sano, no es solo la ausencia de enfermedad, sino que va mucho más allá. Nuestro cuerpo necesita una homeostasis, un equilibrio que lo tenga preparado para hacer frente de la manera más exitosa posible a cualquier envite, y para que estos sean lo menos frecuente posible.

Cuando decides cuidarte, lo primero que piensas puede que sea dejar peso, pero esto más que el objetivo, debe ser la consecuencia de cuidarse. Piensa en cuidarte porque te sentirás bien, porque estarás ágil, porque evitarás enfermedades, porque todo tu cuerpo estará en armonía, estarás más alerta y es más probable que seas feliz. El peso, es lo de menos, pero también bajará.

La velocidad a la que disminuya tu peso cuando empieces a cuidarte es directamente proporcional a la posibilidad de que dejes de cuidarte en algún momento. No es sostenible. Es un suicidio anunciado.

El déficit calórico (las calorías que entran menos las que salen), no deben sobrepasar las 500 Kcal. Esto lo puedes conseguir disminuyendo la ingesta (poco recomendable en ocasiones) y/o aumentando tu actividad física. Mejor si combinas ambas, mejor si empiezas poco a poco. A cada unos su ejercicio dependiendo de donde parte, hacia donde quiere llegar, y teniendo en cuenta si existen limitaciones. El ejercicio preservará tu músculo a pesar de perder peso, por lo que tu fuerza aumentará, tu porcentaje graso bajará y tu porcentaje magro, el que importa, aumentará. El músculo es el susurrador de salud para el resto de nuestros órganos.

“D” quería empezar corriendo 40 minutos después de casi un año y medio sin correr. Poco menos que un suicidio muscular, articular y cardiovascular. Yo te ayudo, porque tú sí quieres.

Deja un comentario