252º fragmento -Cosas a quitar de en medio y/o tomar solo ocasionalmente (o nunca)

En relación con el 251º (Por qué engordo tan fácilmente, “si no como na”)

Mis cuñadas, mi madre, y yo, hemos hecho un grupo de Whatsapp en el que yo les doy consejos y ellas me cuentan como les ha ido el día en relación a dieta y ejercicio. Nos hemos propuesto ser “más sanas”, aprender a serlo, ver donde están los errores, y ayudarnos motivándonos las unas a las otras.

De ahí surgió esta primera lista de cosas a tener en cuenta para intentar reducirlas o desecharlas de nuestro día a día.

Os la comparto, porque creo que nos viene bien a todos.

• Azúcar: al menos ve reduciéndola, cada vez la necesitarás menos. El azúcar es una de las drogas más adictivas que hay, y está presente en casi todo lo que comemos. Hace que nos apetezca comernos eso que no deberíamos. Un demonio.

• Bebidas con gas y azucaradas. Más de lo mismo. Además, las bebidas con gas, carbonatadas, producen flatulencia, dolor abdominal, pedos, eructos, distensión abdominal, y empeoran el metabolismo óseo de los niños, formando huesos más débiles.

• Alcohol (más de una unidad diaria es perjudicial para la salud para las mujeres -para los hombres 2) (1 tercio = 1 copa de vino = 1 cubata). Mejor nada. La cerveza tostada O.0% está que te mueres de buena. ¿Cuanto alcohol es bueno tomar?: ninguno.

• Pizzas y comida rápida: calorías a base de HHCC sencillos y grasas incontrolables.

• Cuidado con añadir aceite, que cada cucharada tiene 120 Kcal. Que sea sano no significa que haya que empapar la tostada o la ensalada. Control.

• El “blanco” de las carnes, fuera. Hazte más amigo de las carnes de pollo, pavo y ternera.

• Los quesos curados tienen mucha grasa y son muy calóricos. Eso es un pellizquito de placer, y ya.

• Adiós a los embutidos. Están que te mueres de buenos, me encantan. Si tienes que elegir, que sean los menos grasos, jamón serrano y lomo embuchado. Pero esto es de ingesta ocasional, no todos lo días, ni siquiera días alternos. Lo siento.

• Pan sí, pero poca cantidad. Tal vez estaría bien coger un bollo pequeño y decir: “esto es lo que tengo para todo el día”. Mejor no rebañes el plato. Además no todos los panes lo son. Los de los supermercados son casi sucedáneos. Busca una buena panadería de barrio, anda. Mejor integral, porque tiene un índice glucémico más bajo.

• Olvídate de los alimentos milagro, los conocidos como dietéticos, las barritas energéticas, los sustitutos de comidas, los que dicen que no tienen azúcar añadido… ¡Paparruchas! Ni hacen milagros, ni sustituyen nada. Ni los mires.

• Adiós a los fritos, eso es grasa para nada (un porrón de calorías), solo para tu placer inmediato. Hazte fan de lo asado y lo cocido. Espécialo, haz que esté rico (pero no con salsas, ni mayonesas ni nada de eso, por favor). Coge la pimienta, el orégano, el pimentón, el cilantro…

• Los atracones pueden echar a perder todo lo que llevas hecho. Cuidado. Una comida libre no significa que comas todas las calorías que dejaste de consumir en la semana, significa que puedes ser más flexible con lo que comes, pero un atracón nunca sentará bien. A mí no me compensa. Además, te aseguras una cartera de tocino de 30-40 g en la cartuchera o vete tú a saber dónde, difícil de gastar después.

• Comer rápido, lo peor. Tragas aire, no haces bien la digestión, y te pasas de calorías sin saberlo.

A ver qué conseguimos. Por mi parte, todo.

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