365º fragmento -3 meses de infelicidad, pero no todo el rato

“Ya has dejado de escribir, ¿por qué?”

Esta pregunta de distintas formas estructurada se ha repetido bastante estos últimos meses. En realidad, nunca pensé que tanta gente se hubiera dado cuenta del abandono de mi intento de blog, ni que tanta gente deseara que volviera a teclear un poco más frecuentemente, o por lo menos algo.

Sigo aquí, igual de viva e ilusionada con todo lo que hago.

Siguen gustándome las mismas cosas, casi todas.

Sigo con mi trabajo, ahora incluso más, porque la reducción de jornada ya quedó en el olvido.

Sigo yendo al estadio.

Sigo pensando en qué bien que haya llegado el horario de verano para hacer más alegres los días.

Tener que dejar la preparación de la media fue al mismo tiempo un chasco y una liberación. Los 70 Kms semanales a los que había acostumbrado a mi mente manteniéndola satisfecha, fueron demasiado para el tendón que ya andaba maltrecho. Esos kilómetros de más, la falta de tiempo de descanso, el insomnio de la preocupación por los descendientes, y las horas interminables de trabajo de pie Todo sumó para tomar como un alivio que mi cuerpo, una tarde después de llevar todo el día haciendo endoscopias, dijera: “Ya está bien”.

La tristeza por tener que cambiar la actividad física duró lo justo. Un duelo intenso pero corto para buscar otras cosas que hacer con la misma o mayor intensidad.

Mi centro está en ella, por la que suspiro y me despierto cada día esperando que este día sea mejor que el pasado.

Me volví a llenar de amor e infinita paciencia para recordarle que los malos momentos es mejor pasarlos acompañada por aquellos que te quieren infinito, por los que te abrazan con todo el cuerpo hasta llegar a fusionarse contigo, por los que te susurran al oído mil veces te quiero, y por los que, a veces, también llorarán contigo.

Lo demás, quedó relegado, pero siguió su paso. La inercia de un empuje anterior intenso.

El cuerpo se destensó y empezó a sanarse, a encontrar el hueco temporal en el que resetearse sin prisa, sin objetivos cortoplacistas que no fueran otros que mejorar día a día, o por lo menos no empeorar.

La mente dejó de estar ansiosa por casi todo a vivir cada momento como único a pesar de que alrededor todo pareciera estar a cámara rápida.

Sigo aquí, con la misma ilusión por todo. Con más esperanza que nunca, llena de optimismo en un futuro tan incierto que solo me apetece pensar en presente.

He dejado de escribir un tiempo, pero deseo tanto volver a hacerlo…

Ha habido un lapso en el que todo me pareció demasiado. Incluso poca cosa me pareció demasiado.

Pero ahora, aunque no todo sea así, igual que los últimos 3 meses no han sido totalmente infelices para ti, o al menos no todo el tiempo, la mayor parte del tiempo todo está bien, y me sigo sintiendo afortunada, conscientemente afortunada, porque sigo teniendo muchas más cosas por las que ser agradecida y reír, que por las que quejarme y llorar.

Y ahora, además, este ejercicio de ser consciente de todos los momentos felices de mi día a día, tiene más sentido, porque tengo que mostrárselo a una de las personas que más quiero en el mundo entero.

❤️U2🌙&🔙.

(Aunque a veces desespere, tardaré poco en volver a tener paciencia. Mientras tanto, escóndete).

Deja un comentario