“Mi hijo, de 15 años, quiere empezar a ir al gimnasio”. Otro “gymboy”. Es la moda, incluso entre los que nunca hicieron deporte hasta entonces. Llegan a la pubertad y el culto a un cuerpo musculado y unos peinados imposibles comienza a proliferar a la par que aumenta la testosterona en esos cuerpo que dejarán de ser imberbes en breve.
Ella, que sabe lo que me gusta el deporte, me lo dice en tono preocupado, porque no está muy convencida de que eso sea realmente el deporte más conveniente.
Mis hermanos, deportistas como yo desde que tienen uso de razón, más futbolistas que atletas unos, más pertiguista que corredor el otro, ahora son usuarios asiduos de los gimnasios para intentar compensar la vida sedentaria obligada por sus trabajos. Todos conservan la facilidad para desarrollar masa muscular en poco tiempo, para alcanzar una capacidad aeróbica impensable en alguien que no haya hecho deporte antes, o para sacar el tiempo de donde sea para seguir luciendo tipo y continuar encontrándose en forma. Menos el pequeño, todos abandonamos la década de los 30. Al nano, le queda un pelado. Nunca nadie les ofreció sustancias prohibidas o que precisen de prescripción y seguimiento médico (prohibidas para deportistas que compiten, dejo link al final), pero sabían a quien dirigirse si hubieran estado interesados (bendita memoria muscular que los libra del pecado).
Begoña se ponía en contacto conmigo para que colaborase con un vídeo corto para las jornadas que se van a realizar sobre Nutrición y Deporte en la Universidad de Almería el próximo día 5 de mayo. A veces me da la impresión de que todo lo que va ocurriendo en nuestra vida se va interrelacionando, como si siguiera un único hilo conductor: María José se preocupaba por su hijo adolescente y a los pocos días Begoña me hablaba de la importancia de concienciar a los jóvenes, a los muy jóvenes adolescentes, de la necesidad de ponerse en manos de profesionales cuando comienzan a hacer una actividad deportiva, y buscan cierta ayuda en una nutrición adecuada y, puede que también, en los suplementos nutricionales.
Existe una preocupación creciente por las conductas nutricionales en este ambiente. Se cultivan en el gimnasio cuerpos esculturales guiados en muchas ocasiones por escasas pautas expertas y suplementados por productos de dudoso origen. Entiendo el miedo de María José. Los atajos nunca fueron un buen camino, pero cuando hay prisa por conseguir algo y desconocimiento sobre el tema, puede que te dejes llevar por el primer lumbreras de turno que habita en las salas de musculación Low Cost (o de cualquier cost) que no apostaron por tener a personal bien formado, o ni si quiera por tenerlo (que el negocio tampoco da para tanto).
Entonces, el niño recién entrado en los cambios que lo llevarán a convertirse en hombre, se deja guiar por aquel al que quiere parecerse. La única suerte que tiene que tener, es que el espejo en que se mira sepa, y sea buena persona.
Las sustancias “prohibidas” son fáciles de conseguir. Yo no lo sabía, creía que era algo como muy escondido, muy tabú, muy de bajos fondos… y para nada. Lo tecleas en google y en nada encuentras donde comprar anabolizantes androgénicos, incluso páginas en las que te dicen como “ciclarte”, añadiendo, eso sí, una leve reseña sobre los peligros de tomar ese tipo de sustancias.
Recuerdo a mis hermanos, más jóvenes, mucho más, bromeando sobre clembuterol, nandrolona, o que periquito se está ciclando con Winstrol.
Los “chicos de gimnasio”, aspecto de croissant sobre piernas muchas veces olvidadas en las rutinas de ejercicios, trabajando con pesos imposibles al fallo, y ciclándose (no todos), para dar la imagen dismórfica que han acogido como buena.
Eso no es deporte ni es sano. Eso es un culto absurdo (salvando muchas excepciones, espero), y un peligro de salud real.
Sustancias de dudosa procedencia porque menganito me lo consigue porque un amigo se lo trae de…
Y luego, tetas que crecen más de lo normal (tejido mamario, no músculo: ginecomastia); testículos que empequeñecen; hígados con hasta cuatro tipo de afecciones posibles, desde una insignificante aumento de las transaminasasa, hasta el desarrollo de tumores; infartos; trastornos de la conducta; líbido por los suelos; enfermedades renales… No te digo nada si los fines de semana son de consumo binge de alcohol.
Ni los atajos son gratis, ni los músculos falsos sirven para nada (bueno sí, para la foto del Instagram). Las mismas sustancias que hasta hace no mucho administraban al ganado para hacerlos más grandes, son los que estos que quieren músculos ficticios exentos de grasa en poco tiempo se toman sin ningún regomeyo, porque a ellos, jovenes inmortales, nada malo les puede pasar.
WORLD ANTI-DOPING CODE INTERNATIONAL STANDARD PROHIBITED LIST 2023

