242º fragmento -Día mundial contra el cáncer colorrectal: hablando en plata

Me da igual como lo llaméis o si no queréis ni si quiera llamarlo.

El cáncer de colon y recto, está entre nosotros más de lo que desearíamos, y su incidencia, el número de casos, aumenta. Y lo hace probablemente porque empeoran nuestros hábitos de vida y nuestra nutrición, porque sin saberlo, somos esclavos libres de las tendencias que nos impone la sociedad de consumo y la industria alimentaria, casi obligándonos a consumir alimentos procesados con menor coste que aquellos frescos. La kilocaloría vacía, la no nutritiva, la maligna, es más barata y accesible que la nutritiva, en general, y también la han hecho más apetecible.

Alucino con las máquinas expendedoras del hospital y con las batas blancas fumando en los alrededores del mismo. ¿Qué clase de ejemplo somos?

Tenemos un súper poder.

El cáncer de colon es silencioso muchas veces hasta que no llega a estadios o etapas avanzadas. Sin embargo, en algunas ocasiones, hay ciertos síntomas que aparecen y dejamos pasar. Aun me sorprende la de gente que llega a realizarse una colonoscopia cuando llevaba meses y meses con síntomas, porque los achacaban a cualquier otra cosa. “Una hemorroide (almorrana para el público general), seguro que es eso”. Es verdad que por otro lado tenemos a los cancerofóbicos, que ya lo son desde chicos, y también dependiendo de las experiencias cercanas. Cada uno es esclavo de sus experiencias.

La prueba para el diagnóstico de cáncer colorrectal es la colonoscopia.

Nuestro superpoder consiste en disminuir el número de papeletas que nos tocó para ganar un cáncer de colon: peso y composición corporal saludables, ejercicio a diario, fuera el sedentarismo, disminuir el consumo de carne, de grasas, de alimentos procesados, aumentar el consumo de fibra (frutas, verduras, legumbres…), no beber alcohol, no fumar… Ese es nuestro superpoder, ser dueños de esto, por muy difícil que nos lo pongan, y por mucho que personajillos públicos lo tachen de gordofobia o de meternos donde no nos llaman. Ya podían muchos de esos influencers hacer de verdad algo bueno y dar ejemplo.

Somos dueños de nuestro cuerpo, y lo maltratamos. Malas noticias, solo tenemos uno para esta vida, aun no existen las fundas intercambiables ni la consciencia transplantable. Buenas noticias: algo, es mejor que nada. Cualquier cambio, por mínimo que sea, disminuirá tu probabilidad, tu riesgo, de engrosar la lista de los diagnosticados.

Una vez hablado de la prevención primaria, te informo que además tenemos un poder complementario gracias a nuestra sanidad. El cáncer de colon no lo es de repente (al menos no en la mayoría de los casos). Al principio es una lesión benigna, que si se diagnostica y se extirpa no hace falta ni operar. Por eso existen los cribados de cáncer colorrectal.

Personas sin síntomas, entre 50-69 años son invitadas a participar en un análisis de heces, para detectar sangre oculta. Si es positivo, tendrás acceso a una endoscopia de calidad, en la que el objetivo es detectar estas lesiones precursoras de cáncer (pólipos), y acabar con ellas. “Pero es que me da miedo que me diagnostiquen algo…” En el peor de los casos, un tumor diagnosticado en un cribado tiene un 90% de posibilidades de curarse (frente a un 50-60% en el caso de que se detecte cuando ya da síntomas).

Ya sé que la colonoscopia es un engorro: prepararse con la alimentación, los sobres que están malísimos y te dan diarrea, que es que no te puedes levantar del wáter, que yo me los tomé y tenía que dejarlos preparados al lado porque ya no era posible moverme de ahí, y luego a ver quien pega ojo, y las ayunas, y que miedo a dormirme (mira que si no me despierto), y los gases de después… y que es todo eso al lado de salvarte la vida, de evitarte sufrimiento a ti y a los tuyos…

Participa en el cribado.

Cuida tu funda.

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https://cancerdecolonandalucia.es

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