Esto no va bien, y me quita las ganas.
Esto es como un laberinto, donde al principio no le di importancia, y al final, le estoy dando demasiada.
Esto no va bien.
El descanso solo me recompensa con nuevas molestias.
Los días transcurren despacio, pero cuando echo la vista atrás, ya son demasiados.
Y el cuerpo es desagradecido, y cuanto más años tiene, más desagradecido se vuelve.
Quise perder el tono muscular y ver si algo mejoraba, si las fuerzas se igualaban.
Pero esto no va bien, y he tenido días en los que después de correr más de 25 minutos a menos de 4:25 el kilómetro no me dolía nada, y otros en los que tras descansar más de tres días seguidos, notaba un pellizco justo en donde mi índice localizaba mi cadera izquierda.
El aspecto físico influye tanto en el mental… Y el mental, vuelve a hacerlo en el físico.
Siento que ha habido periodos en los que me importaba tan poco tener molestias, que las asimilaba como compañeras de viaje, inherentes al machaque de un ejercicio no saludable que yo elegí porque me hizo y me hace sentir más viva.
¿Y si te haces una resonancia?
Hasta ahora, todo lo he achacado a la descompensación, al descuido de intentar mantener el equilibrio, no creía necesitar una prueba de imagen que me dijera por donde iban las cosas, de todas formas, la otra vez, cuando estuve mal con la placa plantar, de nada me sirvió. A pesar de ser médico, o tal vez por eso, desconfío mucho en los resultados de una imagen estática del interior de mi aparato locomotor. Ya sé. Puedo parecer bastante tonta. Pero confío más en las sensaciones que voy teniendo, cómo cuando me fabriqué una plantilla con un material usado para evitar las úlceras por presión, creyendo tener la solución a los dolores que no me dejaban correr, y fue lo que mejor me fue hasta que pude retirarla de la zapatilla unos meses después, o usarla solamente de forma ocasional.
Desconfío de lo que me dicen, y solo quiero confiar en uno, y por un momento, infinito, segundas opiniones me parece que solo vienen a embarullarlo todo. Y al mismo tiempo las tengo en cuenta.
Quería volver a correr pronto. De hecho, puedo hacerlo, a un ritmo lento, que quizá sirva para desarrollar otras cualidades que tenía olvidadas, porque siempre me emociono y termino corriendo más rápido de lo que debería, incluso en el calentamiento, quizás por una absurda creencia de que correr más rápido, siempre, será mejor (ahora que se ha puesto de moda que todo el mundo diga que hay que correr lento para correr rápido, el método Noruego, dicen).
Manolillo de repente, por WhatsApp coincide con un pensamiento que cruza por mi cerebro. Me observo demasiado. Y me recuerdo a mí misma comentándole a alguien que nunca he entrenado sin tener ninguna molestia, siempre hubo algo que me doliera, y de una forma u otra, en algún momento, fue desapareciendo, para volver a aparecer otra molestia, que sufriría más adelante el mismo desvanecimiento y olvido.
Y mientras tanto, me hace sentir triste no poder estar entrenando como me gustaría a estas altura de temporada, porque pienso, que en otras circunstancias, tal vez hubiera conseguido de nuevo ser la atleta más veterana en un español absoluto. Y el español absoluto ya se aproxima, mañana comenzará en Torrent, y estoy entre la tristeza de no poder disfrutarlo desde el interior, y la alegría de tragarme casi tres días del mejor atletismo español como espectadora. Y sé, que como espectadora, me entrarán unas ganas enormes de irme a la pista de atletismo.
¿Y si dejo de hacerme caso? Lo que no se diagnostica no existe.

